De todos modos al analizar los mapas de lluvias registradas y sus respectivos desvíos, tampoco sobre el este la distribución fue pareja, generándose importantes diferencias entre el norte y el sur.
En el mapa que muestra la distribución de lluvias se ve gran parte del este y zonas del centro de SF, como así también una buena porción de la Mesopotamia con lluvias generosas, las cuales ingresan al noreste de BA y pierden presencia hacia el sur. Los principales sistemas precipitantes se concentraron en la segunda quincena del mes, mostrando recurrencia en el centro este de la región pampeana. Las lluvias, por lo contrario, fueron muy escasas en el oeste de la franja mediterránea del país. Mayo, normalmente muestra un retroceso de las precipitaciones en la provincia de CB, por ejemplo, pero generalmente los departamentos del oeste todavía pueden sumar hasta treinta milímetros en este mes. Esto no ha sucedido y claramente se observa que este comportamiento se hace extensivo a las provincias de SL y LP, repitiéndose hacia el NOA, donde ya se está ingresando en la época más seca del año.
Los excesos pluviales en ER y SF, desfavorecen el avance en fecha de la implantación de trigo. Por otra parte, durante mayo se ha consolidado el comportamiento pluvial deficitario que viene teniendo una buena parte del este y el sur de BA en el último cuatrimestre. El corredor mediterráneo y la provincia de Misiones son otras zonas que han tenido un mayo seco.
Junio ha comenzado con algunas lloviznas o lluvias menores que si se intensificaron en zonas de ER, este de SF y sur de Corrientes, no necesitadas de agua. Teniendo en cuenta la época del año el este y parte del sur de BA, cuentan con mejores posibilidades de lograr mejoras en su condición hídrica. Es improbable que los sectores del oeste de la franja mediterránea reciban precipitaciones de importancia en el trimestre frío.
El centro sur de la Mesopotamia es una de las zonas con mayor probabilidad de recurrencia en cuanto a lluvias. En realidad esto no deja de adecuarse a un patrón climático típico de la época, y puede verse como positivo que el tránsito del invierno no presente deficiencias hídricas. A pesar de los inconvenientes actuales que genera la falta de piso, salir con buenas reservas a la primavera, puede ser el primer paso para garantizar una buena campaña de trigo. Eventualmente estas reservas pueden moderar la variabilidad que presentan las precipitaciones en la transición estacional. Es decir, un atraso pluvial en septiembre o un septiembre seco podría ser solventado con las reservas de humead acopiadas en el invierno. En este sentido, SF, ER, el centro este de CB y el norte de BA, han tomado ventaja respecto del resto de las áreas trigueras principales.
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