Si lo analizamos como una sola cosa, el mundo tiene una determinada capacidad de consumo y, por ende, de demanda. Pero esta capacidad de demanda se reparte de distinta forma a lo largo y ancho del mundo.
Allí, hay países avanzados y países emergentes.
Buena parte de los avanzados tienen défict en sus balanzas comerciales. Y buena parte de los emergentes tienen superávit muy elevados en sus balanzas comerciales. Entre los primeros se destaca EE.UU. y ente los segundos, China.
El cuadro lo muestra con claridad.
Ranking: saldos de la balanza comercial de los países
con mayor superávit y con mayor déficit
En miles de millones. Elaboración propia en base a datos del FMI

Los que tienen superávit externos siguen manteniendo esta posición, en forma demasiado fuerte, lo que no permite el reequilibramiento de la demanda mundial.
Los emergentes con tipos de cambio flexibles e instituciones creíbles han recibido una fuerte afluencia de capitales que ha empujado al alza los tipos de cambio, en algunos casos hasta llevarlos a niveles de sobrevaloración como es el caso de Brasil.
Pero no es el caso de la mayor parte de los asiáticos, especialmente de China, que sigue con el yuan subvaluado. La moneda china aún está sustancialmente por debajo del nivel que justificarían los fundamentos de mediano plazo.
Por ello, el reequilibramiento de la demanda mundial sigue siendo una inquietud importante en el mundo.
Ello exigiría un dólar todavía más devaluado y un yuan más apreciado. En buen romance, significaría para EE.UU. una vida más dedicada a la inversión y menos al consumo y, viceversa, una vida en China más abocada al consumo.
Esta es una asignatura pendiente.
Por esta razón el propio USDA, estima que el dólar seguirá en baja. Pues todavía no habría llegado a bajar lo suficiente. Podría haber mejoras de valor a la brevedad, pero, a la larga, la tendencia sería a la baja.
Veamos el cuadro publicado por el organismo:

¿Qué quiere decir todo ello para la agricultura argentina?
Pues bien: hay razones estructurales, de largo aliento, que construyen una suerte de piso en los precios.
La demanda mundial de commodities agrícolas tiene un futuro promisorio. Al menos, por estas razones.