A aquellos tiempos en que la primera rondaba en $950 y el segundo en torno a $530 (disponible).
Contra lo esperado, la Niña, tan temida, no logró confirmar los pronósticos pesimistas ya que, a la postre, los resultados en la recolección sudamericana han sido buenos. Y así, en lo que hace a soja, el volumen argentino muestra un rinde mejor que lo estimado, en tanto que Brasil revela una cosecha récord.
Y por si ello no fuera suficiente, la oferta tiene un panorama sumamente positivo ya que, según el último reporte del USDA, habría existencias mayores a las que se esperaba para el maíz.
Como el organismo estima un aumento del maíz en desmedro de la soja en América del Norte, la segunda pasaría a tener un menor nivel de reservas. Sin embargo y pese a ello, el stock mundial sería elevado.
Por el lado de la demanda, este año se desliza con una particularidad proveniente de China.
Durante gran parte del año pasado, este país habría apostado, como es natural, a una sustancial baja en la producción sudamericana a consecuencia de los embates de la Niña. Con tal convicción, la segunda mitad del año fue testigo de un comportamiento inusual: aceleró importaciones para adelantarse al problema, pensando en un próximo cuello de botella en el suministro.
A consecuencia de este comportamiento, ahora se ha ausentado del mercado y, así, ha cancelado y suspendido embarques, esperando una presunta baja de precios, que hasta ahora no se ha registrado.
¿Cómo explicar la falta de baja en los precios entonces?
En primer lugar ha de considerarse el momento actual en EE.UU.
La siembra de maíz ha comenzado con mucho retraso. Las lluvias e inundaciones en el este y sureste afectan las posibilidades de siembra en tiempo y forma. Ello, seguramente, significará menores rindes.
En tal caso, es probable que la floración de gran parte del maíz se de durante el período de mayor calor.
El retraso tiende a reducir la potencialidad de los rindes. Cuando la implantación se demora respecto a la época óptima -a más tardar mediados de mayo- la cosa se hace más imprevisible.
Pero allí no termina la cuestión. Se estima que difícilmente pueda completarse el plan de siembras, dadas la s condiciones climáticas imperantes.
A su vez, la soja que está empezando a ser implantada, sufre problemas también.
Además, por el lado de la demanda China tiene por delante un panorama alentador. En algún momento bastante próximo habrá de recuperar su comportamiento habitual y las importaciones deberán acentuarse.
Las importaciones contenidas, no sólo de China sino también de India, deberán ingresar al mercado para recuperar las reservas. Así, es muy probable que China, sobre todo, aumente sus importaciones desde Sudamérica, donde hoy se hallan los mejores precios.
A ello debemos sumarle la necesidad imperiosa del país de aplicar mayores medidas para sosegar la tasa de inflación interna.
Como el yuan está depreciado, las exportaciones chinas siguen en aumento y, por ende, cuantiosas masas de divisas ingresan al país, por lo que el Banco Central debe inyectar el equivalente en yuans y ello provoca inflación como resultado de la gran liquidez existente.
Para contrarrestar tal proceso, el yuan continuaría su camino ascendente. Gradualmente, debería ir revaluándose, básicamente, porque la tasa de interés en China ascendería para poner mayores frenos a la inflación que, como han declarado las autoridades chinas, es hoy el enemigo más importante.
La sombra que pende sobre este cuadro optimista respecto a los precios es el del comportamiento del dólar. ¿Hasta cuándo seguirá depreciado?
Tan pronto el dólar comience a subir, la taba habrá de darse vuelta. Por ahora no hay señales de ello.
La guerra de monedas no ha terminado. Estar atento a ello es imprescindible.