El padrillo está ahí. Su olfato le indica que a poca distancia se encuentra retozando una tropilla y, obviamente, hacia allí se encamina, en alocado galope.
¿Hasta cuándo resistirá el alambrado los embates del desenfrenado instinto animal? Si del otro lado, le espera la posibilidad de probar el preciado dulce , ¿cómo no esperar que lo derribe?. ¿ O acaso puede esperarse que el animal resulte una suerte de misógino?
Algo parecido sucede con el gobierno. La eterna tentación a recurrir a soluciones de corto plazo, fáciles y llevaderas, a costa de los ingresos del campo y, lo que es peor, en contra de toda previsión que permita planear un negocio de mediano y largo plazo.
De mantenerse la tendencia alcista y de firmeza en los precios agrícolas, las retenciones agropecuarias son una tentación muy grande para el desbocado gobierno.
Se estima que el déficit fiscal llegará para fin de año a un monto de aproximadamente $5.600 millones de pesos. Y para finales del año 2003 un monto todavía superior (se calcula un 20% más alto).
Resulta increíble que se llegue a un monto tan alto cuando se ha dejado de
pagar los intereses de la deuda que son de 11.793 millones de pesos, por un
lado.
Y por otro, la inflación alta ha permitido mejorar la cobranza de impuestos
sobre todo de IVA que han crecido por efecto de la suba de precios.
Y a todo ello, debe sumarse los resultados de una campaña con un nivel de retenciones superior a 20% para la mayor de los productos agrícolas.
A esta altura del año, el gobierno ya ha tomado debida nota de que la situación internacional es muy favorable.
La producción granaria está muy afectada por las sequías sucedidas en el hemisferio norte.
La rebaja de stocks, ahora más acentuada por la estimación reciente del USDA, se proyecta en un volumen parecido al registrado en los años de bonanza de precios a mediados de la década pasada.
A ello, se suma un dólar que tiende a devaluarse lo que brinda mayor
capacidad adquisitiva a los países extra-dólar que son importadores de granos.
En todo este esquema, sin duda, es el maíz el que mayor posibilidad de subas
tiene. A juzgar por las estimaciones del USDA del saldo exportable de maíz
americano, EE.UU. pretende continuar con su estrategia de cumplir con la demanda
mundial que está en fuerte aumento, cuando los stocks siguen bajando.
Esta situación asegura valores muy altos para el maíz.
En tal contexto, lo que hasta hace poco parecía nada más que un fantasma, ahora más bien es una amenaza clara. El Estado tiene a mano un recurso fácil.
El bollo está a punto para hincaler el diente.