Desde que comenzara el mes de mayo, las caídas en los commodities en general han sido fuertes. Y muchos se han asustado.

Los precios del petróleo se redujeron un 15% aproximadamente y los de la plata, un 25%. Los metales, en términos generales, sufrieron considerables caídas.

Los commodities agrícolas, en este contexto, no fueron una excepción. Sin embargo, las bajas en los precios fueron de dimensión muy distinta. En Chicago, por ejemplo, las reducciones fueron de tan sólo un 4% para la soja y de 6% para los cereales.

La reducción en los precios del petróleo más la firmeza del dólar alertó a los fondos de inversión de commodities agrícolas Ellos habrían tratado de reducir su exposición porque hubo un repunte en el valor del dólar.

¿Por qué se asustaron los inversores? Como el destino de los granos y subproductos no es sólo el uso real sino también financiero, las expectativas sobre el futuro inmediato de la economía mundial condicionan el comportamiento de sus precios. El temor sobre el devenir de estos precios, por una estimación de inflación en EE.UU. y los principales países del mundo más favorable, habría inducido a los fondos a salir de esta opción como resguardo de la inflación.

Un argumento del porqué de los aumentos de los comodities agrícolas, a lo largo de octubre 2010-abril 2011, se basa en la necesidad de los inversores de cubrirse de la inflación. Y cómo en los días pasados, la expectativa respecto a ésta fue menor de lo estimada, buena parte de los fondos buscaron nuevas alternativas, perdiendo, entonces, un sostén de considerable peso.
El Banco Central Europeo, vigilante de la inflación en Europa, dejó entrever, hace unos días, una visión más optimista.

Comentarios, publicados por parte del Banco, indicaron que la inflación sería más baja que la esperada. Esta novedad habría conducido a éstos a abandonar en parte sus inversiones en commodities pues este destino perdería razón de ser frente a una tasa de inflación más reducida.

La Comisión del Comercio en Futuros sobre Mercancía de EE.UU. (CFTC), agencia federal encargada de regular los mercados en futuros sobre mercancías y en opciones en ese país, la semana pasada, informó que quienes salieron activamente de commodities fueron básicamente fondos especulativos tradicionales; es decir que no fueron los financieros. Como estos últimos son los que mayormente definen la tendencia del mercado, no se podría afirmar que la baja no sería algo perdurable. Es más: resulta probable que los tradicionales vuelvan a comprar en el corto plazo si los fundamentos se muestran más o menos atractivos.

En esta situación, y habiéndose mantenido en líneas generales el cuadro de oferta y demanda mundial previsto, sería lógico pensar que los precios no deberían caer más. Incluso, hay posibilidades de una leve recuperación, aún cuando estemos en el momento de la gran oferta sudamericana. En cuanto a la soja de Sudamérica, está finalizando la cosecha. En Brasil, las estimaciones han crecido y ahora se habla de 72,5 millones de toneladas. En la Argentina, se calcula un volumen cercano a 50 millones de toneladas, pese al miedo existente por el rinde final de la soja de segunda.

Claro está que, así las cosas, el que tiene la última palabra, ahora, es el clima en el hemisferio norte.