Un aspecto que repercute a favor de los precios de los granos, entre lo que se encuentra especialmente la soja, es la confirmación, en su reciente reunión, de parte de la Reserva Federal de EE.UU. sobre el mantenimiento de las tasas de interés.

El actual nivel de tasas de interés en este país es sumamente bajo pues resulta inferior al 0,25% desde finales del año 2008.

Ello permite que el dólar se halle depreciado, en un nivel muy reducido respecto a las demás divisas, lo cual estimula la demanda de los países que no usan el dólar y, a su vez, permite que los precios de los granos se establezcan en niveles superiores.

El organismo monetario ha dejado en claro que mantendrá los tipos de interés en niveles excepcionalmente bajos durante "un periodo prolongado" de tiempo a consecuencia de la situación económica de este país.

También, la Reserva Federal, ha señalado el significativo aumento de los precios de las materias primas desde el pasado mes de enero, a la vez que estima que las preocupaciones sobre el abastecimiento global de petróleo han actuado como disparadores de los precios del combustible fósil.

Cuando el presidente de este organismo anunció que no modificaría el rumbo, los mercados respiraron aliviados pues temían un cambio lo que provocaría la suba del dólar.

El 27 de abril pasado, el presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke, sostuvo que serán necesarios probablemente al menos un par de reuniones más, las de junio y agosto próximos, antes de decidir revisar al alza las tasas de interés. Es que con un cuadro de alto grado de desempleo y niveles de inflación todavía no mucho más altos que los mínimos históricos, no habrían motivos suficientes para elevar la tasa de interés, ya que el programa económico prioriza alentar el dinamismo de la economía.

Esto explicaría porqué pese a que sigue ingresando la soja sudamericana al circuito comercial, los valores locales, aunque con vaivenes, siguen firmes.

A su vez, todo aquello que afecta -por el lado del clima en EE.UU.- a los cereales, sobre todo al maíz, habrá de incidir en la soja. Y mayo, en este particular aspecto es decisivo. Veremos cómo sigue el clima en este país ya que el exceso de lluvias y las bajas temperaturas vienen retrasando la implantación del maíz.

La cuestión climática acentúa la propia volatilidad de precios sobre todo puesto que EE.UU. es el principal exportador mundial de granos.

Recordemos que, además, cualquier inconveniente tiene directa incidencia en la siembra de la soja ya que sus precios deben ser competitivos para que los productores agrícolas se vuelquen a la oleaginosa.

Según sea el clima en el Norte, habrá de potenciarse la capacidad de suba de los precios de la soja, dada por los factores financieros provenientes de un dólar depreciado. Pero… cuidado que este viento no va a durar siempre.