O se hace uno, o se hace otro.
En la comparación entre el peso económico de uno y otro, hay un aspecto que se ha modificado respecto a su comportamiento histórico, que quizás está pasando desapercibido. Se trata de la relación de precios entre un grano y el otro.
La relación de precios es, hoy, muy favorable para el maíz. El ratio maíz/soja se encuentra en un nivel de 1,70 a 1 cuando la histórica se mantuvo en el orden de 2,30 a 1.
Esta nueva relación es, seguramente, resultado del cuadro de escasez del cereal que muestra el mundo y que particularmente EE.UU revela.
|
Situación de oferta y demanda del maíz en EE.UU. |
||||
|
|
|
|
|
|
|
|
2008/09 |
2009/10 |
2010/11 |
2011/12 |
|
|
|
|
|
|
|
Relac stock consumo |
13,90% |
13,10% |
5% |
6,60% |
|
|
|
|
|
|
Fuente USDA
Como el año que acaba de finalizar no ha sido tan negativo como se había previsto meses atrás, y en base a las nuevas tecnologías y a la posibilidad de implantar maíz de segunda, es posible que el área destinada a este cereal tenga un suave incremento en nuestro país.
Esto podría suceder si la intervención en el mercado de cereales se alivia.
Veremos como sigue esta película.
En la Argentina, las ventas de los productores agrícolas, desde la visión que
brindan las declaraciones de compra de la firmas exportadoras y de la empresas
industriales, habrían alcanzado cerca del 55% del trigo cosechado,
aproximadamente el 40% del maíz y casi el 25% de la soja de la campaña pasada.
Estas demoras no sólo se explican por las dificultades de venta, existentes en el trigo y el maíz, sino también por una mayor comodidad financiera.
Considerando el volumen sin vender, los productores argentinos no estarían demasiado tentados a liquidar grandes existencias de la nueva campaña.
Sobre todo porque el contexto internacional resulta favorable.
¿Por qué? Entre otras cosas porque las existencia de maíz en EE.UU son muy bajas, y las de soja no son holgadas.
Quiere decir que, al menos por estos meses venideros, la oferta de nuestro país no debería afectar mayormente el nivel de precios.
En el esquema actual, EE.UU. está en plena siembra de maíz. Y, de acuerdo a las estimaciones de superficie a implantar, se espera un aumento de producción en desmedro de la soja.
Como el primero es extremadamente sensible a la falta de humedad, la aleatoriedad sobre la producción final es muy alta. Mucho más que en la soja.
Así las cosas, deberíamos contemplar la posibilidad de una cosecha de maíz que no logre satisfacer la demanda interna y del mundo al nivel de precios actual, lo que empujaría aún más lo valores internacionales.
Vale remarcar que hoy, por ejemplo, el clima en EE.UU. tiene en vilo al operativo de siembra por lo que buena parte del área va a ser, seguramente, sembrada con retraso. Las lluvias en el Medio Oeste dificultan los trabajos. Si para mediados de mayo la siembra en el Cinturón Maicero no termina, el maíz retrasado entra en el periodo crítico, con altas temperaturas que afectan la floración.
Con relación a la soja, no olvidemos que, si bien desde los fundamentals puede estimarse que la oferta y la demanda mundiales de soja tienen una perspectiva menos interesante, la realidad es que una menor siembra en EE.UU. contribuiría a sostener los valores.
En este cuadro de situación, el interrogante más grave viene desde el mismo Estado.
La oportunidad de que ingresen grandes masas de divisas y, simultáneamente, de que se mejore el programa de rotación agrícola está sobre la mesa. ¿La tomaremos?