Tal como veníamos comentando, los mercados financieros siguen su derrotero, sumamente complejo, pero, al final de cuentas, positivo para los precios de los commodities agrícolas. Al menos en el corto plazo.

En tanto, el mundo sigue preocupado por el panorama de los combustibles fósiles. Los operadores se preguntan que puede pasar si el conflicto en Libia se transfiere a otros lugares. ¿Qué ocurriría si productores como Arabia Saudita entran en un conflicto como el que sufre Libia?

La posibilidad de que suceda algo grave, por ejemplo, en Arabia Saudita, mantiene a los mercados en alerta, pues es el principal productor del Medio Oriente y el segundo en el mundo.

Los indicadores económicos muestran que el dólar todavía tiene un camino por recorrer en términos de su devaluación con relación a las demás divisas.

Vale recordar que el dólar se ha depreciado cerca de un 8% desde comienzos de año respecto a la mayoría de las divisas. Y que, de acuerdo a lo que se puede ver en el mundo, podría continuar por esta vía un buen tiempo más.

¿Cuánto más? No podemos estimarlo, pero sí tener presente que, como la política de la Reserva Federal tiene por misión hoy por hoy estimular la actividad, una vez que este organismo gire los cañones y se aboque a un ajuste, los inversores cambiarán de rumbo y, por ende, pasarán a jugar en contra de los precios de los granso a la velocidad de la luz.

Pero, mientras la Reserva Federal de EE.UU. siga con su política expansiva, de dinero barato, y de bajas tasas de interés, el dólar continuará, al menos, en los niveles actuales.

A ello contribuye la expectativa sobre tasas de interés en suba como herramienta de amortiguación en la inflación, tanto en China como en Europa.

Como sabemos, en la medida de que la tasa de interés interna de un país –que no sea EE.UU.- crece, mayor resulta la posibilidad de que su moneda aumente de valor con relación al dólar.

Desde octubre, y en un su búsqueda por enfriar la economía, las autoridades chinas han subido la tasa de interés en cuatro oportunidades, ya que mantener la inflación acotada sería su prioridad de este año.

Por otra parte, y a pesar de los problemas en países como Portugal, la U.E. sigue caminando por un sendero de subas en sus tasas de interés.

Las subas en los valores del petróleo, derivadas de la tensión en el mundo árabe, han acentuado los riesgos inflacionarios, y por ende, las autoridades están decididas a sostener la tasa de interés aunque ello implique un euro elevado.

Así están las cosas.