Si hay un oferente importante en el mundo, ese país es EE.UU. En tal calidad, cada vez que el valor del dólar pierde peso, mejoran las posibilidades de importación de grandes compradores como son la U.E., Japón, China y, en general, el sudeste asiático.
EE. UU. participa en el Producto Mundial con aproximadamente un 20%. Por ello, es gravitante su presencia en el mundo. Le siguen China y la U.E. La Zona del Euro (12 países, es decir el área común monetaria) con una participación en el Producto Mundial de alrededor del 15 %. Y después viene Japón.
El debilitamiento del dólar con relación al euro, al yuan y otras monedas asiáticas beneficia el acceso de los granos (y subproductos) a los mercados fuera del área dólar.
Esta es una buena noticia. Es un elemento que, en buena parte, “asegura” precios sostenidos en los próximos meses.
Con tipos de cambio que han mejorado a favor de las exportaciones agrícolas hacia Asia y la UE. (también, Brasil), en un contexto de bajo nivel de stocks, el escenario de mayor probabilidad es el de sostenimiento ( ó mejora) de precios. Sobre todo una vez que pase la entrada grande de la oferta sudamericana.
Desde la última crisis, sufrida fundamentalmente por los grandes países del hemisferio norte, con EE.UU. a la cabeza, cada uno de ellos ha tratado de sortear, mediante instrumentos fiscales, los malos momentos consecuentes. Por ello, han implementado medidas sobre el valor de sus correspondientes monedas.
Lo más importante de todo esto es, que hoy por hoy, habiendo pasado muchos meses, todavía se mantienen en la misma estrategia. Y así lo están haciendo saber.
El caso de EE.UU. es claro. Hace pocos días, la Reserva Federal reconoció que las subas de los precios de las materias primas elevan las presiones inflacionarias. Sin embargo, parece pesar más la necesidad de reactivación. Pese al temor a la inflación, se ha decidido mantener la tasa de interés en un mínimo histórico de entre 0% y 0,25%.
¿Qué quiere decir ello? Pues bien, significa que, en principio, seguirá habiendo un dólar depreciado.
Veamos la cuestión con mayor detenimiento. Un interés bajo es menos interesante para los capitales extranjeros por lo que buscan otros destinos, en países con más altas tasas de interés. Los capitales invertidos en EE.UU. tienden a dejarlo en busca de intereses más elevados. Para hacerlo venden dólares y compran euros (ó yenes, o dólares canadienses o yuanes, o lo que sea) y de esa manera mejoran su desempeño.
Un aumento en la cantidad de dinero provoca una caída o un planchado de las tasas de interés. Así, se provoca la fuga de capitales. La salida de capitales provoca la depreciación del precio relativo de la moneda.
Vamos a China y la U.E. Como sabemos, ambos son importadores de granos y subproductos. Tanto más alto sea el valor de sus monedas, más incentivos tendrán los importadores para comprar afuera.
Pese a los crecientes temores por el futuro de la economía portuguesa y su impacto en el resto de la eurozona. Hoy 7 de abril, el Banco Central Europeo aumentó la principal tasa de interés de referencia. Así la subió a 1,25% del mínimo de 1%. Esta es la primera alza, desde mediados de 2008. Se aguardan nuevas subas para lo que resta del año. Se espera que se ubiquen entre 1,75% y 2%.
También, elevó la tasa marginal de 1,75% a 2% y fijo en 0,5% el tipo de interés sobre los depósitos.
Corolario: el euro tiene considerables alicientes para mantenerse en sus actuales niveles o, incluso, para sufrir nuevas alzas. El proceso es inverso al de EE.UU.
¿Qué pasa en China? El caso, también es inverso.
Desde ayer 6 de abril y por decisión del banco central de China, la tasa de interés ha subido por cuarta vez desde octubre, con el objeto de desalentar la inflación.
De acuerdo, al programa económico, la inflación ha pasado a ser la principal prioridad de este año.
La tasa referencial de depósitos a un año sube en 25 puntos básicos a un 3,25%, mientras que la tasa referencial de préstamos a un año aumenta en la misma magnitud a un 6,31%.