Al pie de la Cordillera, Mendoza es producto de la obstinación de inmigrantes que, a pico y pala, desviaron ríos cuidando el agua más que la salud. Pero el granizo hizo estragos en viñedos y frutales del sur provincial, y muchos productores endeudados abandonaron sus fincas.
Alberto Lasmartres, vicepresidente de la bodega Nieto Senetiner hasta que la compró Perez Companc, en 1998, ató este dato con otro: tradicionalmente, los ganaderos mendocinos se dedican a la cría, la parte menos rentable, y dejan el resto del negocio a las zonas tradicionales de invernada, como el sur de Córdoba y parte de La Pampa.
El empresario vio entonces la oportunidad de adquirir tierras bajo riego a muy buen precio (unos u$s 800 la hectárea, que en Río Cuarto costaba u$s 1.500), para destinarlas al engorde a pasto de novillos Angus, y completar la cadena. "A la alfalfa no la afecta el granizo, y crece espectacularmente", dice Lasmartres.
Así, reconvirtió 950 hectáreas y, en 1999, fundó El Cuyum Andino, la mayor de diez empresas que la imitaron. Ahora, con el visto bueno del gobierno mendocino, presentaron juntas un proyecto en Agricultura para obtener 50 toneladas de cuota Hilton, cupo de carne fresca que Europa permite ingresar sin aranceles.
"La inversión para la reconversión fue de unos u$s 1.500 por hectárea, entre la pastura, la infraestructura y los novillos", dice Lasmartres. El desembolso, para las 5.000 hectáreas y 35.000 animales que suma el grupo, alcanza unos u$s 7,5 millones.
"Acordamos con los frigoríficos Hughes y Rioplatense para faenar con destino a la Unión Europea", cuenta Lasmartres. "Queremos vender carne con marca a cadenas de hoteles y restaurantes, que paguen el diferencial de precio; en España, contamos con el apoyo de la fundación Pro Mendoza". La firma ya vende con el nombre Los Cardos en el mercado local.
Con el sistema de rotación intensiva del ganado, para preservar las pasturas, "el costo operativo es mayor, pero se pueden tener hasta seis animales por hectárea, contra uno en la pampa subhúmeda; es decir, una producción de 1.000 kilos por hectárea, contra una de 200 kilos", explica.
El grupo espera la inminente reapertura del mercado chileno, que paga buen precio y compra cortes del cuarto delantero, mientras que a Europa van los del trasero. "Faenamos en el Frigorífico San Rafael, el único en el Oeste habilitado para exportar a Chile, nuestro mercado natural", dice el empresario.