El USDA confirmó la estimación de caídas en los stocks. Pero en rigor de verdad las bajas fueron superiores a las que el mercado aguardaba.

En lo que respecta a EE.UU. los cálculos para maíz revelaron 4,3 millones de toneladas menos que lo esperado y 1.4 millones menos en soja.

De acuerdo a lo informado, al 1° de marzo, los stocks de maíz llegaban a 165,70 millones de toneladas, claramente por debajo de las cifras estimadas que promediaban 170 millones; y muy por debajo del nivel de 195,4 millones correspondiente al año pasado a la misma fecha.

EE.UU. representa aproximadamente el 40% de la producción del mundo.

Las bajas en las reservas son producto básicamente de la demanda. Pese a los elevados precios internacionales, el consumo en el trimestre fue récord histórico.

Independientemente de Japón, el factor asiático pesa en la demanda cada vez más. Se está tomando conciencia sobre la potencialidad de la demanda china por maíz. En consecuencia, ella acentúa los requerimientos presentes y actúa sobre los valores futuros.

Y también es la resultante de las necesidades de la actividad ganadera y de la acción de la industria del etanol que exige altos volúmenes para su desarrollo. El uso de maíz para la industria del etanol se halla en niveles récord.

Respecto a la soja, el cuadro no es muy diferente. La demanda crece y ello acciona sobre el nivel de precios.

Por ahora, los precios, seguramente, habrán de plancharse ya que la cosecha de Sudamérica está en plena operación, interrumpida este fin de semana por poco tiempo. Podría decirse que, en esta cuestión puntual, hay una clara diferencia con el maíz que no presenta en lo inmediato un panorama de baja.

Recordemos que en la Argentina el cuadro es mejor de lo esperado. Sobre la base de una superficie implantada de 18,6 millones de hectáreas, superaría el nivel de 49 millones de toneladas.

La demanda, tanto en soja como en maíz se ve, a su vez, promovida por el papel que está cumpliendo del dólar en el mundo. Su valor continúa sigue siendo bajo y, por lo que se aprecia, esta situación continuaría hasta que se afirme la recuperación de la economía estadounidense y hasta que la inflación comience a asomarse en la vida de los norteamericanos.

Cuando sea ese momento, la Reserva Federal, seguramente, implementará medidas para que la tasa de interés se eleve y, consecuentemente, para que el valor del dólar recupere lo perdido.

Pero… por lo que parece, hay todavía unos cuantos meses por delante para que ello suceda.