Sobre esta base, que exige de las potencias en acción un alto grado de inteligencia militar y diplomática para mantener un adecuado espacio de convivencia mundial, es posible plantear un escenario optimista para los precios de los commodities agrícolas.
Es claro que el pozo depresivo de precios, registrado a partir de 1998, vino de la mano de sucesivos incrementos en los niveles de stocks mundiales, así como de shocks económicos y financieros en distintas partes del mundo.
La crisis asiática de 1997 fue el punto de inflexión de un proceso expansivo en los precios que se acentuó con la crisis de Rusia A partir estos hechos, el boom de precios quedó abortado iniciándose una acentuada pendiente a la baja.
En este cuadro depresivo, las monedas locales de buena parte de aquellas economías importadoras netas de granos sufrieron una serie de devaluaciones respecto al dólar.
La pérdida de valor de las monedas de países asiáticos y europeos explica en buena medida la disminución de su poder de compra y consecuentemente la violenta baja en los precios agrícolas.
A su vez, otros países -exportadores de granos y subproductos- como es el caso del bloque U.E. y de Brasil, al tener un tipo de cambio elevado, fueron adquiriendo mayor capacidad de venta y consecuentemente de oferta, lo que a su vez contribuyó a profundizar la caída de precios internacionales.
La agresiva política de subsidios a la producción agrícola acentuó la brecha de ingresos dada entre los productores de aquellos países que los practican y aquellos que se mueven dentro del mercado.
La realidad es que la mencionada sobrevaluación del dólar fue un alto estímulo a las importaciones desde EE.UU.. Este fenómeno fue el que motorizó el comercio internacional pero que, como se sabe, no comprende en términos generales a los commodities agrícolas ya que este país no es importador de granos
Por tanto el efecto positivo. que pudo ejercer la economía americana sobre el comercio mundial, no influyó en la agricultura sino que, por el contrario, la estructura de precios relativos internacionales se modificó en desmedro de los commodities.
Sin embargo, desde fines del año 2001 y con mayor claridad desde mediados de
este año, los niveles de stocks mundiales registran bajas visibles. Estos
menores niveles han permitido una considerable suba de precios agrícolas a
nivel internacional y una reversión en el deterioro de los términos de
intercambio.
Pero es a partir de la sequía registrada en EE.UU. durante este verano que los
mercados se ponen ciertamente nerviosos y comienzan a volcar sus expectativas de
menor producción, sobre todo en maíz y trigo, por lo que los precios cada día
se afirman más.
La observación sobre los stocks mundiales, en la mayor parte de los
commodities durante los últimos años, registra claramente una relación
stock-uso decreciente, tanto para la que acaba de terminar como para la campaña
nueva. Concretamente, la proyección de la relación stock-uso para la campaña
01/02, tanto sea del trigo como la soja y el maíz, revela el nivel más de los
últimos años. El caso más contundente es el del maíz y trigo, cuyas
relaciones stocks-uso serían las menores desde la dé
cada del 80.
¿ Qué va a pasar?
En tal contexto, el cuadro de oferta y demanda mundial se presenta más favorable para esta campaña. La baja significativa de las existencias de cereales y oleaginosas proyectadas para el final de la campaña, así como la disminución de la producción de los principales granos (con excepción de la soja) así lo demuestran.
Ahora la perspectiva es diferente al de años atrás cuando el dólar tendía a la suba. Se advierte un debilitamiento de su valor frente a las demás monedas. El aterrizaje que sufre la economía americana insinúa la continuación de la baja del valor de la moneda.
Los problemas derivados del conflicto, además, pueden volcarse a favor de una actitud por parte del gobierno de EE.UU. más propensa a no incrementar el nivel de subsidios .
Sea lo que fuere, el solo hecho de que se vislumbre un cuadro, sin nuevos
incrementos en el nivel de intervención sobre el mercado, apoya la tesis de
precios sostenidos en el mundo.
La mejora en el tipo de cambio de las monedas de los mercados de compra de commodities es claramente un aliciente a la suba de precios por el mayor poder adquisitivo consiguiente.
Asia, por caso, es una región de gran potencial de aumento en la demanda, tanto sea por el tamaño del mercado como por el bajo ingreso per cápita que al incrementarse provoca mayor consumo de alimentos. El análisis histórico revela su dinamismo: en los últimos diez años, el valor de sus importaciones agrícolas y de alimentos creció aproximadamente 80%.
Con un tipo de cambio más favorable que el de la década de la convertibilidad y siempre y cuando no amenacen las retenciones, el panorama es alentador.