Así lo advirtió la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), que dio a conocer que el precio de los alimentos se incrementó por octavo mes consecutivo. En febrero, el índice de precios de alimentos registró un promedio de 236 puntos, �lo que representa un incremento del 2,2% respecto a enero y el nivel más alto respecto de enero de 1990, sostuvo el organismo.

Además, sostuvo que con excepción del azúcar, el mes pasado se encarecieron a nivel global los valores de la carne, los cereales, los lácteos, los aceites y grasas.

La inesperada suba del precio del petróleo (como consecuencia de la crisis en Libia) puede agravar aún más la situación, ya de por si precaria, de los mercados alimentarios, alertó el director de la división de Comercio y Mercados de la FAO, David Hallam. Y sostuvo que reina la incertidumbre en cuanto a la perspectiva de los precios de los alimentos para los próximos meses.

La FAO había advertido en enero el recalentamiento en los valores internacionales de los alimentos, que arrastran a millones de personas bajo la línea de la pobreza, como denunció el Banco Mundial.

En ese marco de preocupación, el Grupo de los 20 intentó debatir a mediados de febrero una regulación en los mercados de commodities agrícolas, para frenar el efecto de la agflación. Sin embargo, por presión de China y Brasil, a los que se sumó la Argentina, el intento de Francia de intervenir en los precios se frustró.

Ayer, la FAO expuso que ante el aumento de la demanda y el descenso de la producción mundial de cereales en 2010, se prevé que las reservas mundiales de grano sufran una brusca caída debido al descenso de las existencias de trigo y cereales secundarios. A eso se suma, que el petróleo por encima de u$s 100 hace competitivo el biodiesel, lo que genera presión alcista para el maíz.