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A lo largo de los últimos dos meses, la soja fue alcanzando valores realmente inusitados.

Mientras los productores veían cómo los cultivos sufrían la falta de humedad y sólo los precios en suba disminuían –aunque poco- la angustia por el futuro inmediato, los precios subían. Los precios internacionales, frente a una perspectiva de oferta en abrupta caída, básicamente, por problemas climáticos en América del Sur, fueron recorriendo una pendiente en alza que atenuaba los peores sentimientos de los productores argentinos.

Pero desde hace unos días, se nota una suerte de techo en su recorrido. Se advierte que los precios no logran quebrar tal barrera. Pareciera que está por iniciarse algo así como un nuevo período, donde los valores tenderían a encontrar un nuevo nivel, claramente más bajo que el actual.

¿Es realmente así? La respuesta es difícil ya que nadie es adivino en este mundo. Sin embargo, a la luz de los cambios favorables que registra el clima de la zona agrícola de la Argentina y de Sudamérica en general, puede pensarse que, efectivamente, estaríamos por recorrer un proceso de caídas.

No sólo las lluvias en Argentina son un enemigo de los precios. Brasil tiene lo suyo. Ahora se habla de una producción en ese país más alta. Se espera que supere las 70 millones de toneladas. Es que La Niña allí no fue como en nuestro país.

¿Hubo sequía en Brasil? Claro que sí. Pero no fue lo suficientemente dura como para provocar una situación demasiado adversa, ya que las lluvias de fines de diciembre y de enero amortiguaron el problema.

En tal caso, ¿cuán grave habría de ser la baja?

Las lluvias recientes en Argentina permiten albergar una visión más positiva sobre el volumen a cosechar. La información disponible parece indicar que La Niña está, gradualmente, perdiendo fuerza.

Las precipitaciones acumuladas más destacadas se han registrado en Córdoba, la provincia más afectada por la sequía. Pero, la verdad es que fueron bastante generales.

Y si bien se requiere de nuevas lluvias, pues aún la humedad es insuficiente y buena parte el daño ya está causado, la realidad es que el cuadro ahora es distinto. Es así porque los pronósticos para estos días abren una perspectiva algo más favorable.

¿Qué nos dicen ellos? El pasaje de un sistema frontal frío promovería la caída de precipitaciones en forma de chaparrones y tormentas, especialmente sobre el centro y norte de Córdoba, sur de Santiago del Estero, Santa Fe y Entre Ríos. La provincia de Buenos Aires, también, recibiría lluvias aunque de menor intensidad.

En vista de ello, Chicago habría comenzado a reaccionar. Por eso, durante la semana pasada, hubo bajas. Claro está: si tal reacción no fue de manera demasiado visible es porque, por el momento, algunas cosas frenan la baja.

¿Cuáles son ellas?

Vale destacar lo que sucede en la Argentina. Se nota cierto sostén por la huelga que sufren las terminales portuarias del área de Gran Rosario; y que se potencia frente a la perspectiva de que demoren más días.

El conflicto gremial que, desde hace más de una semana, obstruye los puertos por la acción de la CGT San Lorenzo sigue con piquetes para impedir la normal salida de la mercadería. Y el conflicto parece agravarse. Esta no es una acción cualquiera ya que Rosario es el polo exportador de aceites más grande del mundo.

Otro elemento es el que viene de Egipto. Los problemas internos hacen que el petróleo se ubique sobre una espada de Damocles. Imprevistos como estos ponen dudas sobre el suministro del combustible y, por ende, los precios tienden a la suba y, en consecuencia, se fortalece la demanda de los granos.

Estos fenómenos detienen el proceso e incluso pueden permitir subas puntuales.

Una vez despejados problemas como éstos, deberíamos esperar bajas, sobre todo si las mejoras en el clima realmente se verifican. Veremos…