El intento oficial de reformar el régimen de trabajo rural y quedarse con el control del Registro Nacional de Trabajadores Rurales y Estibadores (Renatre) generó el rechazo de las entidades rurales, que forman parte del directorio del organismo.
"El proyecto del Gobierno para reformar el trabajo rural no es más que un intento de confiscar el organismo. El cambio propuesto plantea una organización igual a la que tiene hoy el Renatre, lo que demuestra que lo único que quiere el Gobierno es cambiar la dirección del organismo, barriendo a las entidades y al gremio de su conducción", explicó el abogado Abel Guerrieri, representante de la Sociedad Rural en el Renatre.
"La redacción del proyecto muestra que el que lo hizo no tiene conocimiento de la actividad, porque proponen derogar el trabajo de sol a sol, que ya fue erradicado. La ley del trabajo rural es la única en el país que se actualiza todo el tiempo, porque todas las semanas nos reunimos las entidades, el gremio y el Gobierno en la Comisión Nacional de Trabajo Agraria para analizar las condiciones de los peones rurales", indicó Guerrieri. "No hay sector más adaptado a la realidad del día a día en materia de legislación laboral que el del peón rural", agregó.
Para Pedro Apaolaza, directivo de la Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa (Carbap), detrás de la movida del Gobierno hay una clara intencionalidad política. "El Renatre tiene plata, por eso el Gobierno lo quiere, para hacer clientelismo. Y, además, si se lo quedan, eso sería un golpe para el titular de la Unión de Trabajadores Rurales y Estibadores (Uatre), Gerónimo Venegas, que trabaja con Eduardo Duhalde", dijo Apaolaza. "El Renatre funciona bien, No hay razones para modificarlo", acotó.
Las entidades, en tanto, al enterarse del proyecto oficial, elaboraron con la Uatre su propio proyecto de reforma del régimen del trabajo rural, con el apoyo de varios diputados de la oposición, un proyecto que esperan que se trate este año.