La demanda de maquinaria agrícola de origen nacional experimentó un crecimiento en los últimos dos meses y hay perspectivas optimistas en el sector para lo que resta del año.
Las ventas se vieron favorecidas por diversos factores entre los que se encuentran la devaluación del peso, los resultados de la campaña agrícola y la compleja crisis del sistema financiero.

La reactivación de las operaciones tuvo un impacto directo sobre la industria nacional de maquinaria donde ya se advierte un importante repunte de la producción.

Por ejemplo, como consecuencia de esta mejoría, la firma Agroindustrial San Vicente, que produce las máquinas Bernardín, acaba de incorporar 25 trabajadores a su plantel de personal y cuenta hoy con 130 operarios aproximadamente.

Los nuevos obreros fueron contratados por 90 días, pero en la empresa existen expectativas de poder mantener al nuevo personal ya que se espera una producción sostenida al menos para lo que resta del año.

Rubén Perlo, gerente de la industria con sede en San Vicente, explicó que la decisión de incrementar el plantel de personal está estrechamente ligada al incremento de la demanda de maquinaria agrícola de diverso tipo.

"Realmente la demanda es buena, tenemos que entregar 30 máquinas para la cosecha fina y ya estamos comenzando a trabajar para la cosecha gruesa", indicó el directivo de Bernardín.

Al ser consultado sobre los motivos de la mejora del sector, Perlo interpretó que el factor principal de la reactivación fue la modificación del tipo de cambio que dejó prácticamente fuera del mercado a las maquinarias de origen importado.

Explicó al respecto que "con la devaluación, los productos importados se tornaron inalcanzables para el colono, lo que hizo que se reactive la venta de la maquinaria nacional".

A ello se suman los resultados favorables que la campaña agrícola tuvo en la región y que le dio un resto económico a los productores como para pensar en renovar la maquinaria o comprar sus primeros equipos.

La particular situación del sistema financiero también tiene que ver con la reactivación de la demanda. Es que la falta de crédito y los inconvenientes para realizar operaciones bancarias hacen que muchos productores decidan invertir directamente la cosecha en la compra de bienes de capital.

Perlo fue contundente al definir esta singular situación: "La realidad es que el sistema financiero no funciona para el campo, no hay crédito, no hay ahorros, no hay plata en los bancos. Hoy la plata está en los silos", dijo.

Ante ese escenario en lugar de acudir al sistema financiero, "los colonos prefieren invertir la cosecha y tener el fierro".

El directivo de Agroindustrial San Vicente señaló además que en la actualidad son comunes las operaciones a valor grano o en toneladas de soja.

"Tenemos ventas de contado y financiadas, porque además corremos con la ventaja de ser la única empresa que tiene financiación a valor grano", indicó Perlo.

En torno a la composición de las ventas afirmó que "la mayor demanda se concentra en las cosechadoras y en segundo orden se ubican otros implementos agrícolas como los arados, tractores y máquinas para siembra directa".

Dudas por los bonos

En otro orden Perlo consideró que la posibilidad de comprar maquinaria agrícola con bonos Boden recientemente lanzada por el Gobierno, no será una opción conveniente para los productores.

"En general estas operatorias no son muy claras y siempre hay trabas encubiertas que complican el mecanismo", indicó.

Agregó que por las experiencias anteriores "vemos que siempre hay un castigo para el tenedor de los bonos" y además "el banco exige una serie de cuestiones que en la mayoría de los casos terminás trabajando para ellos".

"En resumen estos instrumentos que lanza el Gobierno (por los bonos) es como si te tiraran un salvavidas sin soga", concluyó.

Cabe mencionar que los ahorristas que cambiaron sus depósitos por títulos Boden 2012 (en dólares) podrán adquirir automotores o maquinarias fabricadas en la Argentina y en el Mercosur (Brasil, Paraguay y Uruguay).

Unos 79 bienes se incluyen en la lista de los que se pueden adquirir con el bono a diez años. En ella figuran autos nafteros y diesel, camionetas, camiones, maquinarias vial y agrícola.

Entre las maquinarias, aparecen las pulverizadoras autopropulsadas de fungicidas, insecticidas y demás productos para combatir plagas, para agricultura y horticultura.

Asimismo, topadoras, niveladoras, compactadoras, aplanadoras, cargadoras, infraestructuras motrices autopropulsadas, palas mecánicas, martilletes y máquinas para arrancar pilotes, estacas o similares, cortadoras de carbón o roca, arrancadoras, máquinas de hacer túneles, perforadoras, máquinas de sondeo, aparatos de explanar, cosechadoras (incluidas las de algodón, forraje, maní y caña de azúcar), máquinas para trillar y para cosechar raíces, aparatos para obras públicas y la construcción, motocultores y tractores.

Los títulos públicos sirven también para adquirir remolques y semirremolques, autocargadores, autodescargadores, para uso agrícola, cisternas o para el transporte de mercancías. Se contemplan todos los vehículos, excepto los dirigidos a mano.

El Gobierno sólo permitirá operaciones con Boden 2012 por $ 300 millones por un período de 60 días ($ 150 millones en cada mes). La intención es contribuir a la reactivación económica, sin que ello implique un descalabro en el programa monetario ni en las cuentas fiscales.