Hubo lluvias que no llegaron solas sino con granizo. Y, en general, las precipitaciones fueron muy escasas.
Durante el fin de semana, llovió en algunas partes. Pero sus efectos fueron limitados.
La Niña está golpeando particularmente al maíz, dado que éste se encuentra en floración (o por hacerlo). Si así siguen las cosas, cuando llegue el momento de los granos, la cuestión se pondrá grave.
Enero será clave para los precios internacionales. Porque Argentina gravita en la formación de los valores.
Las lluvias y la reserva de agua en los perfiles de los suelos resultan insuficientes para afrontar el clima seco derivado por el fenómeno La Niña.
Los mercados del mundo, por eso, revelan el temor existente sobre el futuro inmediato para el maíz. Poco a poco, surge una prima climática que se origina en la incertidumbre sobre la producción en el segundo exportador mundial del cereal. Este sería el principal motor de las subas recientes en los valores internacionales.
Además, la demanda no debería sufrir mayores embates ya que el Senado norteamericano acaba de aprobar extensión de los subsidios al etanol por un año más. De esta forma, desaparecen los temores respecto a la subsistencia del subsidio, por la política de reducción de gastos. Si se pasa el año, lo más seguro es que la política continúe a favor de la producción de etanol.
Estados Unidos estimula las fuentes locales alternativas de energía, principalmente del etanol como forma de contrapesar la suba de los precios internacionales de los combustibles fósiles y, sobre todo, su dependencia del petróleo proveniente de otros países.
La soja también es objeto de debate en las mesas de operaciones del mundo.
El USDA ha proyectado una producción, para la Argentina, de 52 millones de toneladas. Pero nadie cree que este volumen sea alcanzado. La BCR estima un volumen de 49,5 millones.
Desde esta columna hemos estado advirtiendo sobre las dificultades para alcanzar tal nivel.
Por los problemas climáticos y de gran retraso en las siembras, es lógico estimar que la baja vaya a ser mayor. De hecho, pensamos que una producción de 45 millones de toneladas es factible. Enero, como dijimos, tendrá la última palabra.
Como las cosas no están demasiado mejor en el sur de Brasil y en Uruguay, es dable calcular una baja pronunciada en el stock mundial de soja. Brasil presenta un cuadro más alentador que la Argentina, pero no tanto como para compensar la caída local.
Los días venideros serán decisivos en el país. Empezamos a recorrer el verano y el perfil del suelo requiere agua para enfrentar los calores de la estación. Lamentablemente, los pronósticos hablan de falta de un adecuado nivel de lluvias. Los aportes de agua serían moderados en el área núcleo, centro norte, esto es en Córdoba, Santa Fe, Entre Ríos y norte de Buenos Aires. Y en el área centro-sur de la región agrícola, las lluvias caerían en forma despareja y serían de poca importancia.
Y la cuestión toma color oscuro cuando se mira lo que sucede con los stocks en EE.UU. ya que ellos se encuentran en un nivel mínimo.
El reciente informe del USDA confirma la situación ajustada del balance de oferta y demanda para EE.UU. para el año 2011.
La relación stock/consumo para ese país revela un recorte al 6,2%, el nivel menor de los 15 años últimos.
La demanda también se haya influenciada por la aprobación de la continuidad del subsidio en EE.UU. que no sólo beneficia al etanol sino también al biodiesel.
Los precios pueden mejorar. Si levantamos la mirada, el cuadro que, hoy por hoy, se presenta ante nosotros es de valores en suba. Al menos a nivel internacional. Porque en el plano local, cualquier imprevisto puede suceder… de la mano de la política.
Con sólo mirar el trigo en plena cosecha, nos damos una idea al respecto.