Para ello se comparan los registros observados en el último trimestre con los valores estadísticos (1973-2009). A partir de esta comparación pueden establecerse categorías que permiten distinguir zonas con diferentes respuestas a la presencia del enfriamiento del Pacífico ecuatorial central. Recordamos que este tipo de estudio solo tiene sentido hacerlo en forma estacional, dado que solo en este período puede ser asignado una deficiencia o una sobreoferta de agua a un indicador de escala global. El análisis estadístico previo posicionaba como muy riesgosa la evolución de la primavera, en tanto y en cuanto era muy posible un desarrollo pluvial deficitario de esta estación. El mes de septiembre solapó este potencial riesgo que sin embargo se concretó con mucho rigor en el bimestre subsiguiente. Cada lector puede hacer su propio análisis observando el mapa.

Al recorrer la configuración geográfica de anomalías negativas que muestra el mapa, puede decirse que las mismas ajustaron de manera muy aproximada el impacto previsto por los estudios estadísticos de las series pluviales comenzadas en 1970. La Mesopotamia, SF y el norte de BA, se han llevado la peor parte.Si bien este inoportuno comportamiento se ajusta a lo que marcaba la tendencia del comienzo de primavera y puede considerarse un predicción exitosa, el primer tercio de este semestre cálido deja un saldo pluvial muy desfavorable y claro está las reservas de humedad no pueden hacer milagros.

Debemos considerar que las lluvias hasta mediado de octubre, bastaron para que los trigos pudiesen evolucionar favorablemente y también para las siembras de maíz que justamente ahora se enfrenta con una situación delicada al ingresar a la floración con las reservas exiguas y una previsión que no auxilia demasiado en el corto y mediano plazo.

Un párrafo aparte merece el sur de la región pampeana y en particular el núcleo del sudeste de BA, donde inusualmente la humedad del Atlántico sur alimentó benéficos sistemas precipitantes que generan un contexto muy favorable para las siembras de segunda. Esta circulación de aire no se interna en el continente más allá del centro de BA y en consecuencia la falta de humedad se hace sentir rápidamente.

En principio el mes de diciembre debería comenzar a marcar las primeras señales de cambio hacia una situación mas acomodada en cuanto a lluvias, las cuales deberían intensificarse durante el mes de enero.

  • Por CCA - exclusivo Agrositio.com
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