Cuando un pronóstico de largo plazo se valida, aún con consecuencias poco felices para la actividad agropecuaria, gana confianza como herramienta capaz de definir contextos de escala regional. El mes de septiembre generó expectativas que fueron arrasadas por el comportamiento pluvial de los últimos 45 días, período dentro del cual La Niña ha instalado deficiencias muy evidentes. Las fallas de circulación que se traducen en un ineficiente flujo de humedad sobre gran parte de la región pampeana, se reflejan en sistemas precipitantes de bajos milimetrajes, que ya no pueden ser suplidos por reservas profundas. Una de las principales causas que genera la falta de humedad, se vincula a la posición del sistema de alta presión del Atlántico, muy alejado hacia el noreste como se ilustra en la figura.

En muchas ocasiones hemos hablado de la dinámica del anticiclón del Atlántico para justificar el comportamiento pluvial de vastos sectores del sudeste de Sudamérica. Su posición e intensidad son variables muy sensibles respecto del normal transporte de humedad y la eficiencia de los sistemas precipitantes. Actualmente este sistema de alta presión, se halla fuera de lugar, promoviendo una circulación del noreste muy debilitada, que incluso permite ganar protagonismo a la circulación del sur impropia de la época. Las flechas permiten distinguir esta situación. Lo normal debería ser un fuerte predominio de la circulación del sector norte como se insinúa sobre el oeste, donde potencialmente los sistemas precipitantes no serían tan afectados. La circulación del sur solo beneficia al sudeste de BA, pero pierde su efecto rápidamente sobre zonas continentales.

Para detectar un cambio positivo respecto de esta situación desfavorable, la segunda quincena de noviembre debería presentar promedios de presión en superficie que detecten un corrimiento hacia el sudoeste de las altas presiones del Atlántico (como lo indica la flecha, hacia el punto P). Esto volvería más eficiente la entrada de humedad y mejoraría la oferta de agua.

Los sistemas previstos en el corto plazo, mantienen la tendencia que se viene observando en lo que va de noviembre. Es decir sobre el este prevalece la oferta de agua modesta, salvo eventos que se desarrollan en escala reducida. Hacia el oeste las posibilidades son mejores, aunque el patrón deficitario también afectará este sector. Entre tanto, las condiciones meteorológicas se mantendrán inestables en gran parte de las áreas productivas del país. Es decir que hay mecanismos que favorecen el desarrollo de corrientes ascendentes, pero, si no hay humedad para condensar el resultado traducido en lluvias es muy poco eficiente. Solo el sur sudeste de BA escapa con claridad a este comportamiento.

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