¿Y para la soja? La respuesta la va a dar América del Sur, donde se está realizando la siembra.
El problema en esta región es el del clima. Los pronósticos nos remiten a La Niña. Y la realidad, hoy por hoy, es que ellos se están cumpliendo.
El coloso de la producción, sin dudas, es Brasil. Pese a La Niña, la siembra avanza a ritmo, más o menos, normal. Ya se habría implantado cerca del 75%.
Si bien tardías, las lluvias han permitido el avance de la siembra.
La escasez de lluvias será la constante en el vecino país, sobre todo en el sur del área agrícola.
Se estima que la producción llegará a 69 millones de toneladas. Pero no debe descartarse que el número sufra una caída.
En cuanto a nuestro país, el cuadro es bastante más delicado. Las precipitaciones, además de insuficientes, revelan registros muy variables según sea la zona y, aún dentro de cada área, la intensidad de las precipitaciones cambia mucho.
Las lluvias del lunes 22 de noviembre no lograron despejar el problema. La tendencia parece haber beneficiado más el oeste del área agrícola y a no cubrir, con la intensidad requerida, a gran parte de la zona núcleo.
En Pergamino, por ejemplo, llovió apenas 5 mm. y en Colón (Buenos Aires), tan sólo 10 mm. En San Antonio de Areco, 15 mm.
Los cálculos de producción hablan de 52 millones de toneladas. Pero, como vienen las cosas, puede haber sorpresas. Por un lado, buena parte de lo planeado, todavía no ha sido sembrado, y así, lo que iba a ser una siembra de primera pasaría a ser más bien una de segunda, por las fechas de siembra.
Así las cosas, no es descabellado contemplar un escenario productivo de tan sólo 48 millones de toneladas.
Y lo sembrado tiene sus problemas sanitarios. La falta de lluvias, por ejemplo, contribuye al desarrollo de chinches (diminutas) tremendamente dañinas. Los perjuicios son considerables, sobre todo en los primeros estados del cultivo y desde la emergencia de las sojas.
La oferta mundial, fuertemente condicionada por lo que suceda en América del Sur, es un cuadro de incertidumbre. En tanto ésta se encuentre en la cresta de la ola, los precios tendrán un buen soporte.
La demanda también se maneja con un horizonte pleno de interrogantes. Si bien es más previsible, la verdad es que también trae lo suyo.
De China, de tanto en tanto, sale alguna sorpresa que hace cambiar el humor de los mercados.
Noticias de tinte tendencioso modifican el rumbo de corto plazo de los precios. Pero, la tendencia sigue siendo firme: a la demanda de soja por parte de China podría agregársele la importación de maíz en cantidades importantes.
La inestabilidad financiera empuja hacia arriba y hacia abajo a los precios. Y las interpretaciones de distintos medios, también.
Como con las plagas, los mercados requerirán un monitoreo diario.