En un reciente artículo publicado en el press review del WTO, el profesor Robert Naiman exalta a las autoridades brasileñas a tomar medidas para garantizar el acceso a medicinas esenciales, a través de la producción de medicamentos genéricos, y que resulta necesario un uso más efectivo sobre la utilización de las licencias compulsivas como mecanismo para reducir el precio de los medicamentos y el acceso a medicinas esenciales.
El artículo pone particular énfasis en mostrar los beneficios de países que tienen políticas de salud pública activas, tales como Brasil o Tailandia, que deben mostrar posiciones más duras en los instrumentos que limitan la protección de la propiedad intelectual sobre medicinas esenciales.
Un argumento vertido en el trabajo y que sostiene esta postura se estructura en base a la existencia de externalidades positivas sobre los demás países en desarrollo que podrían verse beneficiados, en tanto las reducciones de precios que se apliquen a un país con fuerte poder de negociación, podrían ser reclamadas por jugadores más débiles.
El argumento no puede sostenerse desde el punto de vista dinámico. La existencia de una amenaza en la posibilidad de apropiación de los retornos por investigación y desarrollo generaría una especie de resolución estratégica por inducción inversa cuyo resultado final sería el peor de los escenarios.
Desde este punto de vista, la solución más plausible sería el reconocimiento pleno de los derechos de propiedad de los inventores, y la posibilidad de negociar esquemas de precios diferenciados, en donde los servicios esenciales de salud así lo requieran. Los países emergentes constituyen mercados altamente atractivos para el desarrollo de la industria farmacéutica, pues es aquí donde hay mayor cantidad de enfermedades para combatir.
El mejoramiento de los esquemas sanitarios y de salud, así como el verdadero respeto a los derechos propiedad intelectual, son mecanismos que podrán promover una transferencia de tecnología sostenible en el largo plazo que mejore la infraestructura de salud, y permita promover el desarrollo de industrias intensivas en investigación en los países en vías de desarrollo.
A modo de conclusión vale la pena mencionar que como telón de fondo de estos planteos subyace un problema de elección intertemporal en donde debe decidirse que derechos priorizar, si solamente los de las generaciones actuales o también los derechos de las próximas generaciones que habitarán en el planeta.