Los commodities como la soja operan en mercados de información instantánea y de múltiples conexiones. Por ello, están sujetos a todo tipo de cambios en el mundo.
No sólo tienen la influencia de los aspectos fundamentales sino también -y cada vez más- de las variables políticas, económicas y financieras del mundo.
Estas últimas variables son las que explican los comportamientos más difíciles de prever. Porque están más allá de los fundamentals.
Como sabemos, desde hace unos cuantos meses el mundo asiste a lo que se ha dado en llamar la guerra de monedas. Todos quieren devaluar para ser más competitivos.
El problema es que si todos lo hacen, no hay mejora competitiva para nadie. Porque pasa a ser un juego de suma-cero. Dado que todos los dirigentes saben muy bien ello, la citada guerra ha sido, hasta ahora, una tenue guerrilla y en medio de este conflicto, el dólar ha ido devaluándose.
Desde la gran crisis en EE.UU. el gobierno está tratando de salir del pozo mediante instrumentos financieros. A fines del año 2008, colocó a la tasa de interés -de corto plazo- en un nivel igual a cero, y así facilitó la desvalorización del dólar en términos del euro y otras monedas de países centrales. El reciente paquete de rescate de 700.000 millones de dólares para quebrar la recesión en EEUU, contribuye, también, a la caída del dólar.
Pero, parece que hay vientos de cambio; desde que finalizara la reunión del G-20, las cosas buscarían un nuevo rumbo.
Frente al temor de que se desate una guerra de divisas en serio, se va consensuando la idea de que es necesario que el dólar recupere o vaya -gradualmente- recuperando su valor.
En tal caso, la percepción de los operadores del mundo en general es que el dólar estaría por empezar un recorrido de suba.
A esta percepción general se ha unido la noticia de una suba en la tasa de interés en China, para frenar cualquier intento de la inflación interna por elevarse.
Tal suba tendría, lógicamente, como consecuencia una baja en el ritmo de crecimiento.
Frente a este panorama los fondos especulativos prefieren vender y salir de sus posiciones compradas. Es probable que de ahora en más, tengamos días con tomas de ganancias. Y subas, también posteriores.
Pese a ello, no habría que esperar una baja muy pronunciada. ¿Por qué nos animamos a decir esto? Porque el cuadro está condicionado no sólo por la toma de ganancias sino también por los factores fundamentales que son alcistas.
A nivel mundial los stocks/consumo de soja tiende a reducirse. En definitiva, EE .UU. no ha conseguido alcanzar un nuevo récord de producción, tal como lo acaba de informar el USDA. Recordemos que este organismo recortó la producción norteamericana por menores rendimientos, cuando la expectativa previa era más bien de aumentos en la producción.
Además, el USDA ha sido demasiado optimista en sus cálculos de producción para Sudamérica. Sus estimaciones de producción hablan de 52 millones para nuestro país y de 67,5 para Brasil. Parece mucho… ¿no?
Porque señores: La Niña ya está en la región.
Es muy factible que el próximo informe del USDA muestre una caída en su previsión sobre la cosecha de América del Sur.
En la Argentina, por ejemplo, la siembra está demorada y mucho. El avance ha quedado, prácticamente, detenido. Y están apareciendo plagas y se acentúan los problemas de emergencia por falta de humedad.
La realidad es que hasta la fecha sólo se habría implantado el 60% de lo planeado en la zona núcleo. De esta forma, lo que falta por sembrar se está acercando a la fecha de una soja de segunda.