Los episodios de agresiones por parte de transportistas en la localidad bonaerense de Azul no son una novedad para los productores, que cada tanto protagonizan hechos de película, que incluyen tiros, persecuciones y bloqueos de los choferes en las entradas de los campos.
En 2009 La Nacion publicó una serie de incidentes de este tipo, en las localidades de Rojas, Pergamino y Venado Tuerto. Uno de los afectados, el productor Francisco Santillán, denunció en ese momento que uno de los campos que administra fue cercado por un grupo de transportistas y sus silos bolsa, tajeados.
En casi todos los casos, el argumento para justificar las presiones es el mismo: los camioneros quieren que los productores de su zona sólo los contraten a ellos y no a choferes de otras regiones.
La pelea también rozó a las federaciones de transporte tradicionales. Así, en junio del año pasado, el vicepresidente de la Asociación de Transportistas de Cargas de Rosario (ATCR) , Enrique Corsiglia, denunció amenazas y hostigamiento por parte de transportistas de la Federación de Transportistas Rurales Argentinos, (Fetra) justificadas en que la ATCR estaba trabajando en zonas donde no estaría habilitada para hacerlo, de acuerdo con una zonificación establecida de hecho por la Fetra.
Los productores siempre vieron estos episodios como un intento del líder de Camioneros, Hugo Moyano, por poner gremialistas amigos en el control del traslado de los granos. Ya en 2007, el también jefe de la CGT intentó instalar puestos de control de las cargas en las plantas de las exportadoras, para, por medio del cobro de una tarifa, quedarse con una tajada del transporte de la cosecha.