Por Paula López
Los máximos que viene marcando la soja a nivel global en el último mes, y que la ubican en valores no vistos desde 2008, dejan en un segundo o tercer plano los frustrados intentos de la oposición política del Congreso por lograr una reducción en las retenciones a las exportaciones del producto.
Una vez más, ayer. la oposición no pudo conseguir dictamen de la comisión de Presupuesto para llevar al recinto la discusión sobre retenciones.
“Ya nadie habla de retenciones”, dijo el lunes el ministro de Economía, Amado Boudou, para luego lamentarse del “daño que se había ocasionado” en 2008, por el enfrentamiento entre el Gobierno y el campo.
Tal vez lo que más lamenta el ministro, y buena parte del Gabinete, sea que el voto "no positivo" de Julio Cobos de julio de 2008 contra las retenciones móviles le impida ahora al Fisco recaudar muchos millones de dólares más en concepto de derechos de exportación sojeros.
Es que el sistema ideado por Martín Lousteau en marzo de 2008, y que derivó en un conflicto contra el campo de cuatro meses, fijó las retenciones en 45% en momentos en que la soja superaba los u$s 510 la tonelada en Chicago. Claro que luego llegó a su récord histórico, de u$s 609 la tonelada a principios de julio, lo que le dejaba al Fisco, mediante la tablita de Lousteau, exactamente la mitad del precio de pizarra.
Pero, tras los vaivenes de los últimos dos años -y sobre todo después de la crisis financiera, cuando la soja llegó a valer u$s 320- si ese esquema, repudiado por el campo y derogado tras la pelea legislativa que desempató Cobos, estuviera hoy vigente, las retenciones que debería tributar el poroto serían de 9,2 puntos porcentuales por encima de la actual alícuota.
Eso porque el valor FOB para la soja local, que informa a diario el Ministerio de Agricultura, se ubicó ayer en u$s 517 la tonelada.
A ese precio FOB, y según la tabla de Lousteau, la soja estaría gravada con el 44,2% en concepto de derechos de exportación. Es decir que por cada tonelada vendida al exterior, el Estado se quedaría con u$s 228, o u$s 47 más por tonelada que lo que recauda en la actualidad.
Al actual valor FOB y con una cosecha prevista en 52 millones de toneladas, el Estado podría recaudar la para nada despreciable cifra de u$s 2.400 millones si estuviera vigente el esquema de Lousteau, algo que en el sector agropecuario no quieren ni pensar.


