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Plagas asociadas al cultivo de Maíz en implantación y su control |
Durante el período de implantación el cultivo de maíz, se encuentra expuesto al ataque de diversos organismos, entre los que podemos citar a los denominados "insectos de suelo", mosca de la semilla, cortadoras y babosas. El primer grupo esta integrado por especies de cuatro familias del orden coleóptera. Estas familias son: Scarabaeidae, Curculionidae, Elateridae y Chrysomelidae. Estas plagas producen los mayores daños cuando se encuentran en estadios larvales, momento que coincide en esta nuestra zona con la implantación de los cultivos. Entre los daños más importantes que llevan a cabo estas plagas se encuentran los ocasionados a las semillas y/o a las plántulas.
Dentro de la familia de los Escarabeidos, las principales especies son Cyclocephala signaticollis y Diloboderus abderus.
En la mayoría de los casos la incidencia se manisfiesta en una reducción de raíces pudiedon afectar el desarrollo de la planta. En condiciones controladas dos larvas de Cyclocephala signaticollis redujeron el peso seco radicular en un 38% comparando con el mejor tratamiento curasemilla vs sin tratamiento y la parte aérea en un 23%, medido a las 3 hojas.
Para el caso de Diloboderus con una larva por planta las reducciones del peso son mayores, 60% en las raíces, 26% en la parte aérea y un 23% en la altura comparando con el desarrollo de la planta sin insectos.
De las otras familias de insectos del suelo solamente se deben considerar en esta zona a los curculiónidos y elateridos. Los primeros presentan la particularidad de alimentarse de raíces y parte inferior del tallo de maíz, sus larvas presentan una característica que la diferencian rápidamente de las otras larvas pues no presentan extremidades, son de color blanco y poseen pelos cortos y finos los cuales conjuntamente con los pliegues del cuerpo le permite desplazarse en el suelo. La cabeza se encuentra invaginada en el tórax y sólo sobresale un poderoso par de mandíbulas quitinosas de color negro. Las larvas son bastante resistentes a la acción de insecticidas, con excepción de algunos (Guía Fitosanitaria, 1999). En cambio los adultos son muy sensibles a una gran diversidad de insecticidas.
Las larvas pertenecientes a la familia de Elateridos (gusano alambre) dañan en estado de semilla y germinación, estas son alargadas, cilíndricas de color marrón claro a amarillento y pueden alcanzar 20-22 mm de longitud.
Delia platura (Mosca de la semilla). Esta mosca se ve incentivada para desovar cuando se rotura el suelo para la siembra. Se deja caer al suelo e inmediatamente caminando hacia atrás inserta su ovipositor, de gran flexibilidad, en los primeros milímetros del suelo y coloca allí los huevos. Prefiere para oviponer suelos húmedos y con alto contenido de materia orgánica.
Una vez nacida la larva, presenta una notable capacidad de búsqueda del alimento, al que roe con sus poderosas mandíbulas, destruyendo completamente el embrión o deteriorándolo seriamente. La larva es de color blanco-cremosa con el abdomen engrosado y la zona anterior muy aguzada.
Además de los daños directos, dejan a las plántulas más susceptibles al ataque de otros patógenos. Las pérdidas pueden ser totales obligando a la resiembra, o resentir sensiblemente al desarrollo de las plantas al verse afectada su masa radicular generando stands ralos o desuniformes. Problemas de este tipo deberían ser más graves cuando el antecesor es una pastura y se utiliza además siembra directa, pues los individuos no se exponen a los diversos factores que ayudan a disminuir su población como son la exposición a condiciones climáticas desfavorables, a depredadores y al daño mecánico producido por las herramientas
Debemos considerar además que la cobertura vegetal proporciona un ambiente favorable para el desarrollo de enemigos naturales de las plagas de los cultivos.
Alternativas de control
Las técnicas disponibles en nuestra zona para el control de estas plagas son las siguientes: pulverización de insecticidas presiembra incorporada, granulados junto a la siembra y curasemillas. Estos últimos permiten utilizar una taza de aplicación relativamente baja de ingrediente activo por unidad de superficie y está limitado a la zona vecina a la semilla. Cuando es aplicado correctamente es por lo tanto improbable que se produzca daño alguno a los microorganismos del suelo y lombrices.
No solamente producen control de larvas sino que además generan una "repelencia" a las mismas.
En una experiencia en condiciones controladas, dos larvas de Cyclocephala signaticollis sobre semillas de maíz curado produjeron los siguientes valores.
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Evaluaciones realizadas a campo en siembra directa indican que la utilización de curasemillas es una herramienta adecuada para permitir la correcta implantación. Los diferentes insecticidas evaluados fueron Imidacloprid (Gaucho), Teflutrina (Force), Fipronil en diversas formulaciones (Regent y sin nombre comercial), lindano (Rithiram Plus), Thiodicarb (Semevin).
A continuación se detallan algunos ensayos resumidos de una publicación de la Sociedad Entomológica Norteamericana. (Arthropod Management Test, 1998, 1999).
Todos los ensayos fueron realizados sobre el cultivo de maíz a campo y con diferentes insectos, en todos los casos letras iguales no difieren estadísticamente al 5%, los nombres comerciales corresponden a los de USA.
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Bibliografía consultada
Aragón, J. 1998. Manejo integrado de plagas relacionadas a la siembra directa. En: Siembra directa, Eds. Panigatti, Marelli, Buschiazzo y Gil. Edit. Hemisferio Sur S.A. pp. 168-175.
Arthropod Management Test. 1998 y 1999. Entomological Society of America. Volume 23 y 24.
Ríos de Saluso, M. L. 1994. Ensayo del curasemilla imidacloprid para el control del "gusano blanco" en lino. Estación Experimental Agropecuaria Paraná, Entre Ríos. pp 3-8.
Talleres integradores I y II. Facultad de Ciencias Agrarias de Balcarce.
Villata, C. A. Bioecología y control de plagas en alfalfa. Agro de Cuyo. Manuales 4-pp 34-76.
Vincini, A. M. y H. A. Alvarez Castillo. 1999. Plagas de los cultivos de girasol, maíz y soja. En: Bases para el manejo del maíz, el girasol y la soja. Editores: Andrade y Sadras. Cap 11. Pp 309-351.