Los primeros quieren que China deprecie su moneda. Si bien este año algo hizo al respecto, la realidad es que EE.UU. sobre todo necesita que la moneda de este país asiático pierda valor para que las exportaciones chinas no resulten tan extremadamente competitivas. Porque su balanza corriente está que arde.
En medio de esta puja, la verdad es que el dólar sigue en baja. Y, en contraposición, el euro continúa en suba. Así la demanda mundial por los granos y sus derivados se acentúa.
Además, parece que el corte obligatorio que existe en EE.UU. de etanol, hoy de un 10%, pasará a ser de un 15%. Obviamente, tal exigencia producirá una fuerte acentuación en la demanda por commodities como el maíz.
A su vez, las monedas de muchos países emergentes, como Brasil, vienen recorriendo un camino ascendente. El real cada vez está más apreciado y ello es un elemento negativo a la hora de ofertar granos. Así la competencia brasileña para la Argentina se reduce.
Con una posición fuertemente comprada, los fondos especulativos y financieros muestran un panorama de incertidumbre.
La realidad es que los fondos mantienen una posición neta comprada récord en el mercado de Chicago. Y en este sentido el maíz juega un papel relevante.
Desde que el USDA dio a conocer su informe donde estimaba que la producción norteamericana de maíz iba a ser menor, pues pasó de 334,3 millones de toneladas estimadas en septiembre a 321,70 millones, los fondos no cayeron en la tentación de desprenderse de sus activos.
La reducción de 12,6 millones de toneladas de maíz, por una fuerte baja en los rindes proyectados, ha logrado que los fondos permanezcan en su posición. Al menos hasta ahora.
Vale considerar que los stocks finales en EE.UU. ahora se calculan en tan sólo 22,9 millones de toneladas cuando hace un mes se estimaba un nivel de 28,35 millones. De esta forma la relación stock/consumo resultaría ser la más reducida de los últimos 15 años.
EE.UU. por lejos el mayor productor y exportador mundial debe lidiar en el mercado con una menor cosecha y una sostenida demanda. Por tal razón, deberá recurrir a su menguado nivel de stocks.
El maíz, entonces, surge en el mundo de los granos como el más fuerte.
Con tan ajustado balance entre la oferta y la demanda, no sólo en EE.UU. sino también en el mundo, resulta difícil pensar que los precios vayan a caer. Al menos sustancialmente. Por el contrario, puede haber mejoras, aunque con vaivenes en el medio.
Lamentablemente, el trigo y el maíz sufren una perversa persecución que, a la postre, deriva en un manejo productivo alejado del sistema de rotación agrícola imprescindible para la sustentabilidad.
Por la irracional intervención oficial en el comercio, al derecho de exportación, se suma una suerte de nuevo derecho que aleja aún más al precio internacional.