Esto ayuda a esperar una cosecha interesante en esta campaña.El panorama para la soja en el área del Mercosur ha variado y ahora hay un poco más de optimismo.

También las cosas están tomando, al parecer, otro color en el resto del mundo. En EE.UU. por ejemplo, se aguarda, ahora, una cosecha récord de soja, al finalizar la trilla, cosa que sucederá en poco tiempo.

En un contexto de esta naturaleza, los precios deberían caer. Si así lo hicieran, todavía queda un soporte importante que no debería permitir una baja brusca.

Ella viene por la demanda.

Ya no se habla más del fin del Euro, como moneda de la U.E. ni menos de la posible caída en “default” de algunos países mediterráneos.

De esta forma, hoy por hoy, la U.E. está saliendo de la zona de peligro. Las voces de alarma han callado.

Por ello, los fondos internacionales, que siempre están en estado de alerta a cualquier problema para huir hacia los destinos más seguros, comienzan a retornar a Europa.

Dado que el interés en EE.UU. es prácticamente nulo, tales fondos buscan alternativas a fin de optimizar su resultado. Para el gobierno de este país, la prioridad es la reactivación y no la tasa de interés.

Así, muchos inversores están de vuelta en el euro, como divisa más o menos segura y que puede ser colocada en plazas con alguna renta, superior a la que reciben en EE.UU.

En consecuencia, el valor del euro en términos de dólar está subiendo.

Además aquéllos que buscan escapar de la devaluación del dólar, tienden también a una moneda sustentada en un cuadro institucional firme como es el de Japón. Hacia el yen, van entonces.

Esta es una buena noticia para los precios de los granos. La demanda tiene mucha vida.

No habría, entonces, razón para asustarse. Al menos demasiado.