Los mercados agrícolas están actuando por el empuje de tres catapultas: el clima mundial, el dólar y los fondos.
El clima se está convirtiendo en la pesadilla de la producción. A la tremenda sequía del Este de Europa y de la zona agrícola del Mar Negro, se agregaron las precipitaciones en el Corn Belt de EE.UU. con sus consecuentes problemas de logística en la cosecha.
Pero hay más: fuertes heladas se han registrado en China, que afectan seriamente la producción de maíz y de soja y hacen temer sobre los rindes.
Y como si ello no fuera suficiente, la Niña asoma sus fauces en Brasil. La sola posibilidad de que ella vaya a hacerse realidad en Sudamérica atemoriza a todos los mercados.
Este año la cosa es muy distinta para América del Sur, muy especialmente para el gran coloso sojero, Brasil. Las condiciones climáticas nada tienen que ver con lo pasado en la campaña anterior, cuando Brasil quedó favorecido por El Niño.
En este país la siembra suele comenzar al promediar septiembre. El centro-oeste de este país es la primera zona en hacerlo; pero la realidad es que allí se han registrado inconvenientes por falta de humedad. En la región sur, las condiciones son mejores pues el nivel de humedad es superior, por lo que de un momento a otro, las siembras habrán de comenzar.
También el cuadro es algo incierto en el oeste de la Argentina. La falta de un adecuado nivel humedad trae incertidumbre sobre la campaña por comenzar.
La otra catapulta es la que opera sobre el dólar. La depreciación de esta moneda en términos de las principales divisas, sobre todo del euro, empuja la demanda mundial.
La depreciación de esta moneda llegó cuando la Reserva Federal de EE.UU. (FED) diera a entender la posibilidad mantener baja la tasa de interés (aún más) y de la revelación de datos favorables sobre la economía de Europa.
Con la desvalorización del dólar, la soja se abarata para los importadores.
Y en este mapa de demanda en alza, el mercado chino sigue su camino y no deja de importar.
Sinergizando la acción de las dos primeras catapultas, los fondos acentúan la tendencia positiva en los precios. Con una fuerte propensión a comprar commodities como resguardo de la inflación, los fondos siguen su política, y así mantienen una posición neta"comprada".
Los especuladores, en tanto, se hallan de parabienes y compran fuertemente.
Así está la soja. Sobre un trípode de oro.
Habrá que ver cómo sigue el clima en el mundo ya que según camine éste, la otra catapulta puede accionar al revés pues los fondos pueden darse vuelta sin chistar.
Si ello pasara, el trípode perdería dos de sus patas.