Según lo dado a conocer por el Ministerio de Comercio de China, para septiembre, se aguarda un nivel superior de importaciones de aceite, respecto al mes anterior, procedente de este país y de Brasil. Recordemos que la Argentina está afuera del circuito.

Aunque, hoy por hoy, se hable poco de este problema, la realidad es que está afectando la industria local por la caída de rentabilidad en la actividad aceitera. Y mucho.

La razón es simple: este país, ciertamente gigante, importa cerca del 25% del total comercializado internacionalmente. Tómese en cuenta que durante el año pasado, más del 40% de las exportaciones de aceite de soja iban a dar a China.

Merced a la imposibilidad de exportar a China, Brasil y EE.UU. han salido ganando. Las exportaciones de los dos países hasta el momento se han triplicado.

Más claro, agua. Sin un comprador de la talla de China, las posibilidades exportadoras se restringen mucho. Este cuello de botella para las ventas externas de los productos derivados de la industria sojera dificulta la operatoria de esta actividad argentina. Y así tiende a primarizarse.

Desde que comenzó el conflicto con China, los márgenes de la industria habrían sido negativos. Por ejemplo, en julio del año pasado el margen era de aproximadamente 9 dólares, y en el mismo mes del 2008 era de 10 dólares. Pero, en julio de este año, el margen fue negativo: - 7 dólares aproximadamente. Tomamos julio por ser un mes de alta disponibilidad de soja en el país.

Sea la razón que fuere, y para no entrar en polémica, sí podemos afirmar que, contrariamente a lo que las voces oficiales anuncian, la actividad sojera en la Argentina ha comenzado un proceso de des-industrialización.

Los datos son claros: mientras que la media histórica revelaba que por casi una (1) tonelada de soja sin procesar, se industrializaba casi tres (3). Hoy por hoy, por cada (1) tonelada de soja vendida, apenas dos (2) son las toneladas industrializadas.

Con respecto a la soja sin procesar se estima que China seguiría comprando, durante septiembre, en un volumen próximo a 4,70 millones de toneladas.

La expectativa de una menor producción de maíz que la esperada contribuye a pronunciar la demanda de soja.

A su vez, la oferta se ve amenazada por los reportes climáticos.

Podrían registrarse heladas fuertes en China, con su consecuente caída en la producción. En tanto, en Brasil hay problemas por seca y, en Canadá, la colza sufre heladas de consideración.

En medio de este cuadro, los fondos se mantienen muy activos.  En el mundo financiero, continúan con una política de compras que acentúan las mejoras de los precios. Los fondos siguen de compras pese a su posición sumamente comprada.

En tanto, la acción de los fondos siga así, los precios estarán sostenidos. Pero, en algún momento, seguramente con un cambio positivo en las expectativas de producción, la taba se dará vuelta.