Por estos días, los diputados opositores analizan discutir y hasta rechazar el proyecto que pauta gastos e ingresos para el 2011, lo que derivaría en la prórroga del presupuesto actual; o en contraparte, elaborar una iniciativa alternativa para presentar a tratamiento.
Según define la AFIP en su portal, el Presupuesto es un resumen anual y sistemático que establece las previsiones del gasto público y de los recursos necesarios para cubrirlas. Por eso, a través de esta nota se buscará llevar al plano cotidiano el destino de ese dinero.
Remontándonos un año atrás, durante el 2009 se observó una marcada desaceleración del gasto en subsidios: las tasas de incremento fueron del orden del 80% al 125% entre 2006 y 2008, mientras que en 2009 fue del 7%, según datos revelados por la consultora EXANTE.
Esto se dio así, en parte, “como consecuencia de algunas medidas adoptadas por el Gobierno Nacional en su intento por reducir la carga financiera que implican dichas asignaciones, que entre los años 2005 y 2008 llegaron a multiplicarse por nueve”, indicó el economista Aldo Abram, de la consultora citada. “El gasto fue de $ 3.478 millones en 2005, mientras que al finalizar el ejercicio 2008 alcanzó una cifra cercana a los $ 31.180 millones”.
A partir de lo ocurrido el presente año, se ve que la tendencia a la baja se mantuvo al menos durante el primer trimestre, cuando los subsidios crecieron un 10% respecto de igual trimestre de 2009. “Sin embargo, a partir del segundo trimestre de 2010 comenzó a percibirse un cambio, al alcanzar un alza interanual (ia) del 50% (en igual trimestre de 2009 habían crecido un 30% ia)”, destacaron desde la consultora.
El renovado impulso del gasto en subsidios estuvo liderado por el sector energético, que en los últimos tres meses demandó un 86% más de asignaciones que en 2009 (+$ 3.900 millones aproximadamente), concentradas, en su mayoría, en la Compañía Administradora del Mercado Mayorista Eléctrico S.A. (CAMMESA) – con un aumento del 100% interanual, equivalente a $ 2.716 millones-, y en la empresa Energía Argentina S.A. (ENARSA), con una suba del 78% interanual, equivalente a un aumento de $ 577 millones.
En lo que va del año, estas dos empresas absorbieron más del 40% del total de subsidios otorgados por la Administración Nacional, mientras que el sector energético en su conjunto demandó cerca de $ 10.800 millones, un 60% más que en igual período del año anterior (equivalente a $ 4.000 millones).
El informe Subsidios y préstamos a sectores económicos, de la consultora, remarcó que hubo otros dos sectores que mostraron un fuerte impulso durante el segundo trimestre, aunque con una incidencia mucho menor que el primero. Se trata de las empresas públicas no incluidas en el sector energético ni el transporte. Y el sector rural y forestal, que registró un aumento en la percepción de contribuciones del 80% interanual, es decir, $ 160 millones.
Las primeras actividades mencionadas absorbieron, en los primeros seis meses del año, cerca de $ 1.600 millones (+90%). La empresa que mayor aporte registró fue ARSAT (Empresa Argentina de Soluciones Satelitales), con un contraste de $ 627 millones versus $ 54 millones en igual período de 2009.
Por su parte, al sector rural y forestal se destinó un aproximado de $ 500 millones en el semestre (un 77% más interanual), destacándose principalmente la ayuda financiera para la atención de la Emergencia Agropecuaria (Ley Nº 26.509), que absorbió cerca de $ 200 millones.
“Como contrapartida, las asignaciones a la industria agroalimentaria otorgadas en los últimos tres meses fueron inferiores a las de un año atrás (17% menos interanual, equivalente a una baja de $ 128 millones), mientras que las asignadas al transporte mostraron fuertes signos de moderación (un aumento del 4% interanual versus la suba del 120% ia. en igual período de 2009)”.
Así, los subsidios al sector agroalimentario fueron de $ 900 millones en el primer semestre del año, en tanto que el transporte absorbió cerca de $ 6.000 millones, impulsados principalmente por la asistencia financiera para la compensación tarifaria al transporte aerocomercial de pasajeros de cabotaje.

Fuente: Consultora Exante
Los analistas sostienen que los números del primer trimestre dejaron a la vista “un claro deterioro del superávit”, que no pudieron ser suplidos “ni siquiera con los ingresos adicionales provenientes de la estatización de las AFJP o la estrategia de pisar gastos y devoluciones de impuestos logró detener”.
“El Gobierno gastó en el primer trimestre $ 5044 millones en subsidios, un 10% más que en el mismo período del año anterior, (…) un alza muy inferior a la registrada a principios de 2008, cuando estos pagos aumentaban a tasas de tres dígitos en tiempos de congelamiento tarifario, estampida en los precios de las commodities y crecimiento a tasas chinas”.Según un artículo de mayo de este año del diario La Nación, “Aerolíneas Argentinas y Austral en el primer trimestre del año muestran un rojo de US$ 103,3 millones, que son cubiertos por las arcas del Estado. La cifra es un 28% superior a la pérdida registrada en el primer trimestre del año pasado, y 56% más si la comparación se hace con igual período de 2008, cuando la compañía todavía estaba en manos del grupo español Marsans”.
A partir de datos brindados por las propias autoridades de Aerolíneas al diario, el año pasado la pérdida del primer trimestre había sido de US$ 80,8 millones, algo que se contrapone a lo que sostienen otras fuentes internas que ubican en poco menos de US$ 66 millones las bajas.
“En el mundo, salvo Air France, el 100% del resto de las compañías tienen alguna suerte de subvención por parte del Estado para cumplir de la mejor manera", decía el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, ante los ataques que recibía la empresa estatizada por el déficit comercial que registra.
"Hay muchísimas localidades, por no decir todo el interior completo, que son aerodependientes. Si no se les pone un servicio de estas características, no tienen forma de llegar a Buenos Aires de ninguna manera", explicó el funcionario.
Sobre este punto vale hacer un paréntesis. En Argentina hay un total de 30 autopistas, que suman entre todas 15.533 kilómetros. Según Rafael Balcells, presidente de la Asociación Argentina de Carreteras, el estado de algunas arterias, entre otros factores, hace que por año mueran 7.00 personas en accidentes viales. Además de vidas, se pierden 5.000 millones de dólares anuales.
El artículo El mapa de la insensatez económica argentina, de La Nación, denuncia que en 1998 se presentó al Ejecutivo un proyecto que busca conectar todo el país con autopistas inteligentes, sin peaje y construidas sin fondos del Estado. Pero este proyecto de ley aún no se ha tratado en el Congreso: duerme en los cajones de tres comisiones: Transporte, Presupuesto y Hacienda, y Obras Públicas.
Este proyecto que produciría una baja en la siniestralidad y permitiría evitar 7 de cada 8 muertos por choques frontales en las rutas argentinas; que contempla un 20% de ahorro en fletes; que permitiría unir todas las ciudades del país; que generaría obras por US$ 27.000 millones; que emplearían a 100.000 personas durante 10 años, para conectar 1150 ciudades argentinas (82% de la población); si no se trata antes de fines de 2011, pierde estado parlamentario.
La Fundación Metas siglo XXI, que impulsa la iniciativa, explica que los beneficios indirectos ascienden a U$S 49.100 millones, teniendo en cuenta: disminución de fletes a U$S 37.700 millones; disminución de accidentes a U$S 6.200 millones; disminución de costos operativos a U$S 4.700 millones y ahorro en tiempo de viaje a U$S 22.200 millones.


Fuente: Fundación Metas Siglo XXI
“La deficiente gestión muchas veces causa más daño que la falta de recursos”, decía Jorge Oviedo en su artículo La pobreza de no saber gastar. “Si uno mira la ejecución global del presupuesto 2010, ¿qué advierte, transcurrida más de la mitad del ejercicio? Que globalmente se ha gastado casi lo esperable, tal vez un poco más. Ese promedio esconde que lo que se gasta automáticamente está en línea con el ritmo esperado de ejecución. Pero, en algunos casos, en apenas siete meses se gastó el total del año, como en partidas para Aerolíneas y subsidios energéticos”.
Tras estos datos, Oviedo llama a una “verdadera reforma del Estado (…) Porque tener dinero, poco o mucho, y no saber cómo gastarlo bien es la peor de las pobrezas”.
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