La penetración de alimentos argentinos en los mercados externos, que impulsó la devaluación de la moneda, debe acompañarse de un exhaustivo control de calidad, que asegure la total inocuidad de los productos a los consumidores y garantice el cumplimiento de las normas internacionales que rigen dicho comercio, coincidieron expertos del sector durante la realización de un taller.

"La preocupación pública por la inocuidad de los alimentos se incrementó significativamente en los últimos años y, por ese motivo, las normas alimentarias con una base científica aceptadas internacionalmente son decisivas para proteger la salud de la población, optimizando los recursos disponibles", dijeron.

Los expertos explicaron que el análisis de riesgo es un nuevo proceso exigido en el ámbito internacional para permitir el ingreso de alimentos o para impedirlo.

La idea es que el gobierno pueda controlar estos riesgos no sólo para los alimentos que ingresan, sino también para defenderse frente de las trabas comerciales que imponen en forma arbitraria otros países, amparados en supuestas irregularidades, demostrando que sí se pueden tomar medidas o que no existen motivos para tomarlas.

El marco de esta disertación fue el "Taller en Análisis de Riesgo. Evaluación del riesgo para contaminantes y aditivos en alimentos", que tuvo lugar en Buenos Aires, como sede del Mercosur, organizado por la Food and Agriculture Organization (FAO), el Instituto Internacional de Ciencias de la Vida (ILSI Argentina) y el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI).

Asistieron al taller, que tuvo lugar en el Parque Tecnológico Miguelete del INTI, profesionales que son referentes regionales en materia de inocuidad de alimentos de los países miembros del Mercosur (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay), además de Chile, Bolivia y México.

Entre ellos se cuentan Maya Pineiro, representante de la FAO; Cecilia Toledo, de UNICAMP Brasil; A. Nassetta de la Agencia Córdoba Ciencia Argentina; Adriana Fernández, del INTA; Susana Jiménez, de la Universidad Nacional del Litoral; Alfredo Nader, de SENASA; E. Lucas del Instituto de Salud Pública de Chile; J.L. Flores Luna, del Ministerio de la Salud de México, e Inés Solá, del INTI.

A través del taller se buscó familiarizar a los participantes con los principios del análisis de riesgo y las metodologías para la evaluación de la exposición a los peligros transmitidos por los mismos, proveerles lineamientos sobre los datos requeridos para la evaluación de la exposición y estimularlos para aplicar los conocimientos adquiridos en la legislación alimentaria.

"Este es un proceso complicado porque requiere de la previa identificación de los peligros, la cantidad que se puede ingerir de cada uno de estos contaminantes, ya sean químicos (aditivos, residuos de medicamentos veterinarios y plaguicidas), o microbianos", aseguraron los expertos.

A tal fin, se evaluaron cinco contaminantes importantes en alimentos y, se analizó en cada uno de los casos cómo realizar el proceso, diseñar los modelos, proporcionar las herramientas a los países y trabajar en conjunto para obtener valores nacionales y subregionales.

El método que se analizó en este taller es el acordado a nivel internacional, que demuestra si hay un riesgo o no para las poblaciones, y que representa precisamente la medida para contrarrestar que no se apliquen barreras para arancelarias y la reglamentación que se aplique obedezca a un motivo valedero.

El tema del análisis de riesgo, que sin duda es un requisito para la exportación, reviste especial importancia para la Argentina, dado la gran necesidad que tiene el país de aumentar sus exportaciones y la gran crisis financiera que golpea al Estado nacional y a las empresas, que ven con preocupación cualquier proceso que requiera de capital extra.

Durante el encuentro, los expertos indicaron que para convencer a las autoridades sobre la utilidad del análisis de riesgo "hay que identificar y luego conseguir indicadores, que cuantifiquen las horas de vida saludable que se pierden por las personas que contraen enfermedades".

Además -se dijo- es necesario que se promueva un sistema organizado de análisis de riesgo, que casi ningún país posee, a excepción de Estados Unidos, Canadá y Francia, que han organizado un equipo de análisis de riesgo multidisciplinario.

Los expertos de la FAO coincidieron que en la Argentina es importante el papel que juega el INTI, porque es como una "bisagra" entre el sector gubernamental y el sector industrial, de manera que los datos son compartidos entre el sector público y el privado.