De acuerdo al reciente informe preparado por la FAO y OCDE, “Perspectivas agrícolas 2010-19”, los precios llegarán a un nivel de 15 a 40% más elevado que el del promedio del período 1997-2006.
Y lo más interesante: según este informe, los precios de los aceites vegetales aumentarán más de 40%, en términos reales (ajustados por inflación).
El año 2010 es un año bisagra. A partir de éste comenzaría la recuperación mundial, luego de la profunda crisis desatada en 2008.
Tal recuperación se apreciaría en forma más clara en los países emergentes. En tal caso, China y e India serían un factor de demanda decisivo.
Respecto al país más poblado del mundo, China, vale decir que se iniciaría una nueva etapa de mejora en el nivel de vida de su gente.
Es posible que se comience mover el foco desde las exportaciones hacia el consumo. Y esta estrategia seguramente sea imitada por otros países asiáticos como Vietnam.
Como sabemos, el yuan ha iniciado una nueva etapa donde las fuerzas del mercado tienen mayor participación en el establecimiento de su valor.
La flexibilización del tipo de cambio, apuntando a la apreciación de la moneda respecto al dólar y otras divisas, implica el abaratamiento de los bienes transables (exportables e importables) y, en consecuencia, un aumento del salario real.
Las mejoras salariales no solamente afectan a las cantidades a consumir; también lo hacen en la composición de los consumos hacia una canasta de productos más “occidental”. De allí que se prevea un importante aumento en el consumo de aceites.
Por ello, la demanda por alimentos y productos bioenergéticos crecerá.
Y la realidad es que no existen muchas posibilidades en el mundo para correr la frontera agrícola.
En tal caso, la producción puede quedar sujeta a fuertes presiones por parte de la demanda con su consecuente efecto en los precios.