No para asustarlos sino para animarlos.
El Banco Popular de China ha dejado un claro mensaje sobre la mesa: el tipo de cambio de su moneda, el yuan, se suelta del dólar y, así, encara un período de flexibilidad.
Se trataría de que el yuan busque un camino de ascenso frente a otras monedas, es decir una revaluación con respecto al resto de las monedas, fundamentalmente con respecto al dólar.
Desde julio del año 2008, el Banco central chino ha venido manteniendo el valor en torno a 6,83.
Pero ahora ha modificado su estrategia. Y así pareciera que pretende pasar de la rigidez a la flexibilidad. Todo apunta que el la moneda china comienza a despegarse del dólar.
China estableció el punto de referencia diario en 6,7980 frente al dólar, que es el mayor nivel desde la revaluación de la moneda china en julio de 2005.
El yuan gira ahora en torno a 6,79 por dólar. El yuan ha comenzado a subir, en dosis milimétricas. Es poco, es cierto. Pero revela un cambio de estrategia que indica un futuro diferente para China como mercado de compra y como exportador.
De acentuarse esta nueva tendencia, las exportaciones chinas perderán algo de competitividad en el campo de la exportación.
Al mismo tiempo, a China le resultará más accesible la importación de materias primas como las agrícolas. En buen romance, habrá más demanda de granos y subproductos, como el aceite, ya no sólo por la alta tasa de crecimiento del país sino, también, por su mayor poder de importación devenido de un tipo de cambio diferente.
Esta modificación en la política cambiaria sería parte de la nueva política económica china que comenzaría a prestar más atención al consumo interno que a las exportaciones. La idea sería lograr un mayor grado de estabilidad frente a los vaivenes de la economía mundial merced a su enorme mercado interno.
Señores: esta no es una noticia cualquiera. Puede revelar un cambio en el comercio mundial de acá a los próximos años, ya que con la revaluación del yuan se aprecian otras monedas de Asia y, así, este continente pasa a tener mayor protagonismo, todavía, como importador de alimentos. Sobre todo del complejo sojero y más que nada en el mediano plazo.
Al mismo tiempo, pareciera que el euro ha encontrado un nivel adecuado, al llegar a 1,2 dólares por euro. Es más, todo indica que, de un momento a otro, podría haber una leve recuperación de la moneda de la U.E.
Esto significaría que este bloque económico podría elevar su capacidad de importación de commodities agrícolas.
En medio de este cuadro financiero mundial, el clima en EE.UU. y en Canadá está complicando el desarrollo de la campaña agrícola. Si las condiciones vuelven a normalizarse, cosa que es muy probable, este aditamento alcista desaparecerá como tal. Y se convertirá en negativo.
Así las cosas, con un escenario inmediato de precios entonados, habría que aprovechar el momento para efectivizar ventas.