La cría de vacunos continúa siendo desplazada a zonas cada vez más marginales
por actividades más rentables como la agricultura y la invernada, donde los
pastizales naturales son de baja productividad, muy estacionada en verano y de
calidad regular. Además, las lluvias irregulares dificultan el destete en los
rodeos de cría con servicios estacionados en tres meses, lo que en muchos casos
genera tropas de terneros cola de parición al final del otoño.
Se suma que esta categoría tiene poco valor por su bajo peso y escasa demanda a
principios del invierno, especialmente en años de sequías o inundaciones.
El INTA San Cristóbal realizó una experiencia de recría con grano de maíz y sin
fibra para terneros cola de parición en la Unidad Experimental de Cría "La
Palmira", ubicada en la localidad de Las Avispas, provincia de Santa Fe. La
propuesta fue recriar terneros a corral en las mismas condiciones con que se
manejan muchos productores de la zona, es decir, sin el uso de fibra (insumo de
alto costo) y con grano de maíz entero y núcleo proteico comercial, y evaluar la
practicidad del sistema para luego venderlos con destino invernada.
El grano de maíz tiene características que lo convierten en alimento ideal para
esta categoría, es fácil de obtener en la región, posee alto valor energético,
al estar entero, estimula la rumia de animales menores a 270 kg.
Esto permite ahorrar fibra, no tener que moler los granos y mejorar la
eficiencia de conversión del alimento. Además, evitar el problema de acidosis
ruminal asociado a la ingesta de grano de maíz molido.
El 15 de julio de 2009 se realizó la primera pesada, una vez finalizado el
período de acostumbramiento y retirados completamente la fibra y el rollo. A
partir de allí, se realizaron pesadas individuales cada 15 días. El manejo de
los terneros lo realizó un solo empleado, quien está a cargo de toda la unidad.
Durante las dos primeras semanas, se los alimentó dos veces al día (mañana y
tarde). Pasado ese lapso, recibieron todo el alimento una sola vez por día.
Si bien las ganancias de peso (0,789 kg/animal/día) y la eficiencia de
conversión (5,85kg) no fueron las esperadas, las relaciones de precios ayudaron
a mejorar los resultados económicos de la técnica.
Para calcular la eficiencia de conversión se incluyó el total de alimento
comprado y, por lo tanto, el alimento perdido por distintos motivos (humedad,
descomposición, otro tipo de faltantes). Esto es importante, ya que en muchos
establecimientos hay pérdidas que no se contabilizan y acarrean errores de
cálculo en la eficiencia de conversión. Durante esta experiencia no existieron
problemas de mortandad por acidosis, lo que confirma que en esta categoría el
maíz entero sería un estímulo suficiente para provocar la rumia y la ausencia de
la fibra no sería una limitante.
El ensayo demostró la factibilidad de la técnica, y la necesidad de ajustar
especialmente algunas cuestiones específicas de manejo y organización, para
lograr márgenes tentadores:
* Planificar el almacenamiento y suministro del alimento en instalaciones
adecuadas para evitar posibles pérdidas y mejorar la eficiencia de conversión,
* Tener muy presente la relación de precio por Kg. animal de compra y de venta y
conseguir alimentos más baratos (sustituir algo del maíz por sorgo y cambiar el
núcleo por un subproducto proteico)
* Contar con personal responsable, comprometido y motivado para realizar la
tarea.
* El sistema de corrales debe ser simple y de baja inversión para poder
utilizarlo cuando la relación entre los precios de insumos (alimentos) y de
productos (ternero o carne) sea favorable, o cuando la situación climática así
lo exija.