Los que tienen granos no están dispuestos a ceder terreno frente a una demanda que pretende quebrar los pisos forjados a lo largo de los dos últimos meses.
En tal cuadro, a los exportadores les resulta difícil conseguir mercadería para su originación hacia el mercado externo.
Recién cuando los valores de la soja o el maíz alcanzan un determinado nivel, la exportación logra adquirir mercadería.
Además, existe cierta moderación en los análisis sobre el futuro financiero internacional. Ya no se destacan las noticias sombrías de días atrás.
Algunos datos económicos optimistas de EE.UU. -como son las ventas de propiedades inmuebles y automóviles- incentivan a los agentes a ingresar de nuevo a los negocios más riesgosos. Así, tomar posiciones en activos de mayor riesgo es una opción interesante y, en consecuencia, el valor del dólar sufre cierta presión a la baja con respecto a otra divisas, por lo que las commodities agrícolas reciben una influencia positiva.
Ello significa que, por el lado de la oferta, se ha construido un verdadero piso de difícil quiebre. Al menos, eso es lo que hemos estado observando recientemente.
Ahora bien, por el lado de la demanda, ¿existe un soporte? ¿O puede caer?
Todo indica que la demanda mantiene un vigor claramente visible. Sin embargo, algunas dudas cubren el horizonte.
En primer lugar, China no ceja en su presión sobre la política comercial de la Argentina.
Lejos de acercarse a una solución, como aseguraban las autoridades de nuestro
país, China podría acentuar su estrategia de represalias comerciales focaliza en
la oferta del complejo sojero.
El problema empezó en abril, cuando las autoridades de China solicitaron a los
importadores de aceite de soja que no compren el producto argentino por no
cumplir con determinados requisitos fitosanitarios. Y así nació la barrera
para-arancelaria que impide el ingreso de este aceite.
Para dimensionar la cuestión vale recordar lo siguiente: a lo largo de 2009,
Argentina exportó a China cerca de 2 millones toneladas de aceite de soja, es
decir el 45% de las ventas externas argentinas de este producto.
Pero la cuestión no parece terminar acá. De acuerdo a trascendidos provenientes
de China, ahora, este país podría disponer trabas, también, a los porotos de
soja. De ser así, los porotos se sumarían al aceite.
Este clima de negocios no ayuda al buen desempeño de la exportación argentina.
Tampoco lo hace la favorable evolución de la siembra de maíz y soja en EE.UU. En el hemisferio norte, las perspectivas de producción son buenas. Y por ende, la prima climática es débil.
Una visión moderada revela que las fuerzas negativas y las positivas se igualan en intensidad. Al chocar ambas, los precios quedan en el nivel donde, hasta ahora, se han afirmado.
Considerando el cuadro que vivimos, es factible que los precios continúen
oscilando dentro del rango de los últimos días.