José Crettaz
LA NACION
Aunque no se lo vea, él siempre está. El secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, faltó ayer en la presentación de una de sus más grandilocuentes creaciones: el Consejo Argentino de Productores (CAP). Pero su impronta y su nombre dominaron la conferencia de prensa, que además se realizó un territorio controlado férreamente por el funcionario, el Mercado Central.
El CAP agrupa a las doce cámaras empresarias de la alimentación que se reúnen semanalmente con el hombre fuerte del Gabinete de la presidenta Cristina Kirchner. Empresarios que aprendieron a relacionarse con el funcionario, que a veces los maltrata y otras los felicita. De hecho, ninguno de sus integrantes niega su inspiración y "apoyo" para fundar una suerte de Club de Amigos de Patota -como se ha calificado a Moreno por su estilo de relacionarse y la formación de algunos de sus asistentes-.
La lista de socios incluye a los fabricantes de aceite de soja, la molinería de trigo, los frigoríficos exportadores de carne vacuna y de pollo, los productores de porcinos y las grandes cadenas de supermercados. En el medio, hay otros sectores representados, el ruralismo K y las carnicerías. Aún no están muy claras las funciones que tendrá la agrupación, que -según se anunció- no será una nueva entidad gremial sino un consejo "estrictamente comercial".
La conferencia en la que se presentó el CAP dejó más dudas que certezas. A juzgar por sus objetivos escritos se parece a un organismo público: asegurar el abastecimiento interno, agilizar el comercio internacional, apuntalar a pequeños y medianos productores y potenciar la imagen de la producción argentina. Pero, a la hora de definir cuál será la mecánica para llegar a esas metas, no hubo precisiones. Sólo una referencia a un software que contendrá información de proveedores, precios de referencia y confiabilidad comercial. "Una suerte de Veraz, con la posibilidad de calificar a los operadores como en Mercado Libre", explicó Ricardo Bruzzese, vicepresidente de la agrupación. Bruzzese lidera la Cámara de Empresarios de la Carne de Mataderos (Cecam), que integra como dueño de El Padrino de Don Corleone, una cadena de carnicerías. Al mismo tiempo, es precandidato a intendente de La Matanza por la agrupación Bases Nacionales Peronistas.
Pero el presidente del CAP es Ider Peretti, presidente de la Sociedad Rural de Morteros, Córdoba. Peretti es un ruralista K que tuvo su minuto de fama cuando desconocidos incendiaron el quincho de la sede de la entidad en 2008, en pleno conflicto por las retenciones. Antes, en 2005, había sido el responsable de conseguir unas 3000 vaquillonas que fueron exportadas a Venezuela en el contexto del convenio investigado por la Justicia.
"Lo que le toca"
"Moreno tiene una función que no es grata; a veces no es grata para él a veces no es grata para nosotros, pero es lo que le toca", opinó Roberto Domenech, presidente del Centro de Empresas Procesadoras Avícolas (CEPA). En la presentación de ayer también estuvieron Juan Uccelli, de la Asociación Argentina de Productores de Porcinos (AAPP); Fabián Zeta, de la Cámara de Operadores Mayoristas Frutihortícolas (Comafru), y Hugo Bacci, del Movimiento Agropecuario, grupo surgido al calor "del maíz enviado por Moreno" a ganaderos afectados por la sequía el año pasado, según él mismo destacó.
Aunque no se mostraron, también participan del CAP Mario Ravetino, del Consorcio de Exportadores de Carne ABC; Alberto España, de la Federación Argentina de la Industria Molinera (FAIM); Juan Trossero, de la Cámara de Productores de Leche de Córdoba; Ricardo Cáceres, de la Cámara Argentina de Supermercados (CAS), y Juan Eiras, de la Cámara de Engordadores de Hacienda a Corral. Según Domenech, el presidente de la Asociación de Supermercados Argentinos (ASU), Juan Vasco Martínez, lo llamó "para preguntar cómo puede integrarse".
"No estamos para controlar los precios, nuestro objetivo es garantizar la transparencia de los distintos mercados acercando la oferta a la demanda", explicó Peretti. "El CAP es original porque es la primera entidad que, sin competir con la actividad gremial, va a buscar aceitar los negocios, y que no se entienda mal esta palabra", dijo Uccelli, en una frase difícil de olvidar.