Los trabajadores de las fábricas de alimentos de todo el país realizarán a partir de hoy paros rotativos de cuatro horas por turno de producción, en una escalada del conflicto que mantienen con las empresas del sector en reclamo de un piso del 30% para los aumentos salariales de 2010. La medida de fuerza, que se replicará mañana y amenaza con profundizarse desde la próxima semana con una extensión de la huelga, fue dispuesta anoche por la Federación gremial de la actividad tras la falta de avances en la reunión paritaria con la cámara empresaria en la sede del Ministerio de Trabajo.

“No hubo acuerdo y se decidió avanzar con el plan de lucha con un paro nacional en todas las fábricas y la determinación del gremio de mantenerse en sesión permanente con la posibilidad de profundizar las medidas”, explicaron a este diario desde la conducción sindical.

Según los participantes de la negociación, los representantes de la Federación de Industrias de Productos Alimenticios (FIPA) mejoraron la oferta original y propusieron un incremento salarial escalonado de 24%, con un pago inicial de 15% y tres cuotas complementarias, lo que fue rechazado por la dirigencia gremial, que insistió con el pedido de elevar de $ 2.230 a $ 3.200 el sueldo básico de la actividad y una suba de 30% para el resto de las categorías.

“La discusión fue muy áspera y de mucha tensión”, coincidieron voceros de ambas partes, quienes admitieron su preocupación por una agudización del conflicto. Incluso fuentes gremiales rechazaron que las medidas puedan levantarse en el caso de que la cartera laboral disponga una nueva conciliación obligatoria.

Los paros de cuatro horas por turnos de producción previstos para hoy y mañana se sumarán a las huelgas que se registran desde la semana pasada en las plantas de Arcor y en otras fábricas de la provincia de Córdoba, y que paralizaron en forma total la producción en esos establecimientos. Ayer también se anunció un paro total en la fábrica de Arcor en la localidad de Salto y desde hoy ese esquema se replicará en otras plantas del territorio bonaerense.

Las medidas de fuerza fueron duramente cuestionadas desde las empresas, donde señalaron que no hay razones que justifiquen el nivel de conflictividad en la actividad, y hasta el propio titular de la FIPA, Daniel Funes de Rioja, alertó sobre la posibilidad de que la extensión de las protestas deriven en faltantes de importantes productos.

Esa advertencia, sin embargo, fue criticada ayer por los representantes del gremio, quienes señalaron que las empresas tienen acumulado stocks suficientes para evitar problemas de desabastecimiento del mercado interno que generen impacto en los precios.