Un grupo de siete cooperativas agrícolas santafesinas crearán un
fideicomiso privado para financiar la siembra de la próxima campaña de granos
gruesos. Se trata de una iniciativa en la que trabajan entidades de las
localidades de Llambí Campbell, Emilia, Videla, Gobernador Crespo, Malabrigo,
Romang y Avellaneda -todas nucleadas en una entidad de segundo grado- que están
armando un sistema para financiar 5.000 hectáreas de soja, como primera
experiencia.
"Probablemente esto tenga su parto o alumbramiento mañana (por hoy)",
dijo ayer el director del Banco de Inversión y Comercio Exterior (Bice), Miguel
Paulón, quien ayer disertó sobre la figura del fideicomiso en un escenario de
escasas alternativas de financiamiento, que se realizó en la Bolsa de Comercio
y del que participaron además, Gonzalo Estefanell director del Instituto
Internacional de Cooperación para la Agricultura (Iica) y Adrián Grassi
(director del programa forestal de la Secretaría de Agricultura de la Nación).
Se trata de un proyecto pensado por el término de diez meses y el préstamo
está ideado para cubrir el 25 por ciento de la productividad que tiene el
productor sobre la soja, ya que se le estarían financiando por 6 o 7 quintales
por hectárea, cuando los rindes en la zona alcanzan los 24 quintales por
hectárea.
El ex secretario de Agricultura de la Nación y de la Producción provincial,
precisó que en este fideicomiso en "en lugar de dólares funciona con
soja", es decir, el inversor pone y recibe ese grano y el tomar también
recibirá y devolverá soja.
La iniciativa de la formación e impulso de los fideicomisos fue encarada hace
casi un año por el Bice y el Iica y en el caso santafesino -como ocurrió con
otros casos en el resto del país- está tomando forma en concreto.
El proyecto en cuestión está formado por tres eslabones: productores con
excedente de soja y que están dispuestos a ponerla hasta la próxima campaña,
que actúan como inversores; cooperativas que actúan como promotoras y
organizadoras y quienes pueden eventualmente constituirse como administradores
fiduciarios, aunque para ésto requieren fijarlo en el estatuto de su
organización. Finalmente, los tomadores, un grupo de productores que necesitan
en financiamiento para los insumos, que deben demostrar responsabilidad en
términos productivos.
Cómo opera el sistema
Una vez reunidas las partes, los inversores que tienen soja (el esquema está
pensado como 100 toneladas) la ceden al administrador fiduciario, que la recibe
y le entrega títulos de deuda por 104 toneladas.
En realidad, la ganancia no es sólo del 4% como se establece en el título,
sino que en realidad para quien tiene la soja guardada representa entre un 10 y
11%, ya que si la mantuviera guardada por diez meses en un acopio, le hubiese
costado entre un 6 y 7% del valor de su grano. El que toma el préstamo
recibirá insumos (gasoil, semillas o agroquímicos) por el equivalente a las
100 toneladas de soja.
A la hora de la cosecha devolverá 110 toneladas de soja. Ese 10% adicional
permite cubrir el retorno para el inversor (4%), el pago al administrador
fiduciario-cooperativa (4%) y un 2% correspondiente a la asistencia técnica.
Para garantizar eso se firma un contrato de préstamo o mutuo, que establece las
condiciones de producción y detalles de entrega de la mercadería entre otros
datos.