Por haber finalizado el semestre considerado como típico cálido del hemisferio sur, se han calculado las anomalías pluviales, las cuales pueden servir como indicador primario a la hora de evaluar el éxito de la campaña que esta cerrando. Al considerar todo el período comprendido entre octubre y marzo, no se destaca con claridad que el tanto el mes de octubre, como el de marzo presentaron zonas deficitarias en cuanto a precipitaciones, comportamiento más evidente en el mes de octubre donde en general fue la franja este de la región pampeana la que recibió mejores lluvias. Marzo también tuvo extendidos períodos secos principalmente en la zona núcleo, sin embargo los cultivares no presentaban una demanda hídrica destacada.
Entre las puntas de este período aparece un cuatrimestre muy húmedo en el cual, el fenómeno de El Niño tuvo un aporte evidente, generando una importante sobreoferta de agua que disimula los meses más secos de comienzo y final del semestre. Recordemos que para finales del mes de Octubre el calentamiento del Pacífico central comenzó a mostrar un incremente que indujo rápidamente a concluir que el fenómeno de el Niño sería más intenso que lo previsto. En efecto el último bimestre del año este indicador se mantuvo en un nivel entre moderado a fuerte, con un máximo en la tercera semana de diciembre, decayendo durante el mes de enero. Este evento, incrementó su intensidad coincidiendo con el período del año en el que son más efectivas las masas de aire tropical en su avance hacia la región pampeana. Consecuentemente la disponibilidad de humedad siempre se mantuvo holgada en las capas bajas y medias de la atmósfera, padeciendo el efecto contrario el extremo oeste de CB y la provincia de SL.
En el centro del país aparece un dipolo de anomalías muy húmedas en el este (especialmente en el centro y sur de la Mesopotamia y zonas aledañas) y muy secas en el extremo oeste del país (oeste de San Juan y de Mendoza). Hubo extraordinarias precipitaciones registradas especialmente en el nordeste de Entre Ríos y sudeste de Corrientes con valores que superan largamente los 1400 mm. Las anomalías secas además del oeste de Cuyo abarcan con menos intensidad el resto de esa región, el sudoeste del NOA, el oeste de Córdoba, zonas del centro-oeste de Buenos Aires y el sudoeste de la Patagonia. Algunas lluvias fuera de su época típica se produjeron en el norte y centro de la cordillera patagónica, lo que determinó algunas anomalías húmedas allí y que se extendieron también al nordeste y sudeste de la Patagonia y al extremo sur de Buenos Aires.
Más allá de los importantes daños causados por las inundaciones que se produjeron en el sudeste de CB y en sectores del noreste de BA (Areco), a gran escala el comportamiento pluvial a resultado favorable para gran parte de la zona maicera sojera de Argentina. Este comportamiento también es extensivo a la zona sojera del NEA, Paraguay Uruguay y el sur de Brasil. Posiblemente el girasol se haya llevado al peor parte de este semestre húmedo, dado que durante la mayor parte de diciembre, las primeras semanas de enero y gran parte de febrero, las condiciones de humedad fueron excesivas para este cultivo. Haciendo entonces la salvedad respecto de las zonas que padecieron los excesos hídricos y no tuvieron oportunidad de resembrar, el mapa se constituye en un elemento de valor a la hora de justificar la buena performance de rendimientos que están mostrando el maíz y la soja.
- Por CCA - exclusivo Agrositio.com
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