Desde hace unos días, hemos ingresado en una suerte de círculo virtuoso que, quizás, tenga corta duración. Tal círculo ha sido desatado por la percepción general de que el hemisferio norte cuenta con escasos stocks.
Los stocks son muy bajos en los EE.EE. Y ello, aunque parezca un dato menor, ahora que estamos en medio de una excelente recomposición de stocks mundiales merced al aporte de Sudamérica, no lo es. Es un hecho que está pesando en los mercados.
En este contexto, con un nivel de precios más elevado que lo esperado hasta hace unos días, básicamente por ser el actual volumen de stocks el más bajo en seis años, los productores norteamericanos tienden a demorar sus ventas porque saben que, ahora, son quienes tienen la sartén por el mango.
Es que de una forma u otra, los importadores tienen cierta dependencia de la oferta norteamericana, tal como lo demuestra el cuadro actual del comercio mundial, ahora que se establecido esta suerte de sanción china sobre la oferta argentina.
Acá la pregunta es: ¿quisieron los chinos forzar una baja de los precios internacionales? Si esta fue la razón, como todo lo indica, la pelota entró en el arco a favor de la Argentina y de Brasil. Curioso ¿no? Gracias, a China, nuestro país está dosificando las exportaciones a lo largo del tiempo y los precios, en vez de bajar, han subido. Y lo han hecho porque los stocks en el lugar de oferta alterativa son reducidos.
Obviamente, China también estaba pensando en sus productos industrializados destinados a Sudamérica cuando se largó con esta estrategia de frenos a los aceites argentinos.
La realidad es que los stocks en el hemisferio norta están en un nivel inusualmente bajo. Las cifras oficiales respecto a la demanda y utilización de los porotos de soja siguen señalando una mayor reducción en el stock final estadounidense de soja 2009/10. Obviamente, estos datos presionan a la suba en los valores.
Por tal razón, el nivel de stocks norteamericano tiene peso a la hora de formación de precios en el mercado internacional.
Este soporte que dificulta las caídas de los precios y que neutraliza en buena parte la estacionalidad, tiene un horizonte reducido. O al menos de poca fuerza.
Por ello, si los precios son más elevados que lo aguardado, uno no debería dejar pasar esta oportunidad.
Este análisis toma más fuerza al reparar, no tanto en los stocks de porotos sino, en el de aceites. Los stocks de aceite mundiales son muy reducidos. En consecuencia, si EEUU exporta más aceite a china, deberá abandonar algunos mercados del poroto por falta de producción. Tales mercados se aprestan, consecuentemente, a recurrir a Brasil y Argentina.
Los granos y demás commodities, en definitiva se mueven por vasos comunicantes.
En tanto el valor del petróleo sigue en ascenso y eso repercute en el complejo sojero. Las expectativas de rentabilidad para las industrias de biodiesel están de parabienes.
Pero, guarda que ésta puede ser una primaverita de corta duración.