Entró a lo Guillermo Moreno. Mandón, imperturbable ante 30 hombres de negocios que lo miraban mudos. De pie, no puede ser que estén sentados: entra un secretario de Estado . Algunos ejecutivos argentinos han recuperado en estos años cierta abnegación de la niñez escolar: se pararon y saludaron al secretario de Comercio Interior. Eran representantes de grupos de insumos para la construcción. Acindar, Loma Negra y Ferrum, entre otros.
Ocurrió el jueves pasado por la tarde, en las oficinas de la Secretaría. La charla duró casi dos horas y tuvo un solo tema: la inflación. Taita burlado, Moreno parece intuir que la mayor parte de los empresarios le ha perdido algo de respeto. Sobreactuó, entonces, con la queja de que los patrones del establishment le estaban mandando a "unos cadetes de cuarta". Y les transmitió su más reciente inquietud: en los últimos dos meses, dijo, hubo una aceleración en los precios, y la pretensión del Gobierno es anularla. Es decir, volver a valores de febrero.
Para eso los había convocado. Les adelantó que empezaba con ellos, pero que extendería sus reuniones a los sectores de la alimentación, la leche y la carne. Ya se contactó con algunos distribuidores mayoristas. Y dejó a todos estupefactos con un concepto que, probablemente, junto con su pronóstico de la lluvia de gasoil, formará parte de su antología política: La Presidenta me dio la suma del poder público en abril: vamos a bajar la inflación. En mayo, vemos .
No hay que ser Horangel para adivinar qué le contestaron los ejecutivos al restaurador del otoño kirchnerista. No hubo una sola objeción y, ya anoche, en algunas empresas decían, sin precisiones, estar aplicando rebajas. "En esas reuniones, cuanto antes pueda irse uno sin decir nada, mejor", relató alguien que conoce a Moreno. Los 30 dejaron entonces sus teléfonos para estar disponibles para nuevas llamadas.
Otra cuestión es qué harán verdaderamente los empresarios con los precios. "Moreno ya intentó esto en 2007 y fracasó; en 2008, y también fracasó. En 2009 lo salvó la crisis. Ahora vuelve", describieron en una de las compañías presentes en aquella reunión, de la que participaron también Carlos Cancelli, principal asesor del funcionario, y miembros de la Cámara Argentina de la Construcción, que preside Carlos Wagner.
La vuelta de Moreno supone algo que los empresarios argentinos en realidad sospechaban: Néstor Kirchner no tiene plan para la inflación y no hará nada para frenarla. De ahí que, el martes pasado, en la Unión Industrial Argentina (UIA) una de las discusiones haya sido cómo reclamar medidas. Preocupa ver a los gremios envalentonados con pedidos salariales. "Van a sobrar los dólares por la cosecha, así que el tipo de cambio va a quedar quieto: eso significa que todos los aumentos de sueldo van a ser en dólares", se quejó un industrial.
Algo de esto se habló en el almuerzo que José Ignacio de Mendiguren, secretario de la UIA, mantuvo al día siguiente con Hugo Moyano en la sede de Camioneros. Estaban los sindicalistas Antonio Caló, Omar Viviani y Juan Carlos Schmidt. Hay que compatibilizar la redistribución del ingreso con la inversión , les planteó el empresario. Acordaron una reunión con los equipos técnicos para mañana, probablemente en el gremio de Dragado y Balizamiento. "No hay distribución sin inversión ni inversión sin distribución -dijo Mendiguren a LA NACION-. Como decía Frondizi, nadie compra una máquina para producir lo que no vende."