El conflicto desatado en los puertos de Rosario, que están bloqueados desde hace 9 días, sumará hoy el respaldo de los operarios aceiteros, que iniciarán un cese de actividades en demanda de un incremento salarial del 33%.
A pesar de la intervención del líder de la CGT, Hugo Moyano, y del ministro de Planificación Federal, Julio De Vido, las negociaciones entre las exportadoras agropecuarias y la Cooperativa de Trabajos Portuarios continuaban trabadas anoche, lo que afectaba el embarque de la cosecha gruesa y apuntalaba el alza del precio internacional de la soja.
En Chicago, en una jornada en la que el dólar se fortaleció respecto del euro (que suele ser factor bajista), los problemas de logística en la Argentina pesaron más e impulsaron a los futuros de la soja: la posición mayo cerró a u$s 358 la tonelada, 0,7% por encima del cierre previo. A su vez, se amplió la diferencia entre el valor de la soja mayo y la noviembre (próxima campaña) hasta u$s 17,5 por tonelada, algo inusual según los operadores.
El alza en Chicago estuvo apuntalada por especulaciones respecto a que con los puertos paralizados en Argentina, los principales compradores de soja, principalmente China, podrían redireccionar sus compras y volcarse por la oleaginosa estadounidense, cuyos stocks aparecen más que ajustados. El dato oficial en ese sentido será dado a conocer hoy por el Departamento de Agricultura norteamericano (Usda).
Ayer, De Vido le dijo a la agencia Reuters que la situación en los puertos rosarinos preocupa al Gobierno nacional y admitió gestiones para intentar acercar posiciones en el conflicto. La Cooperativa de Trabajos Portuarios reclama un aumento de 100% en dólares en las tarifas de estibaje, y sus trabajadores, afiliados al SUPA, piden aumento salarial.
Las exportadoras ofrecieron 25% de incremento. En las últimas dos jornadas, se retiraron del mercado, ante la imposibilidad de poder movilizar la mercadería. Sólo algunos exportadores aprovecharon para bajar sus ofertas, hasta $ 810 por la tonelada disponible, lo que no tentó a los vendedores, que de cerrar negocios por 40.000 toneladas el lunes pasaron a 5.000 ayer.