Este es un elemento que corre a favor de los precios en un momento en que los barcos están cargando la mega-cosecha, que el buen tiempo ha permitido en Sudamérica.
Los días en la Argentina, pese a algunos pronósticos desfavorables, han continuado soleados, y por ello la trilla avanza a pasos agigantados.
Se podría afirmar que los problemas de piso que esperábamos hace un mes atrás no se están dando. Los pisos, en general, están firmes, y así las cosechadoras tienen un alto rendimiento por día de trabajo.
Se puede decir que en la zona núcleo, cerca del 50% de la superficie sembrada ya está cosechada.
Las máquinas modernas, los nuevos camiones (aunque no los suficientes y la ágil estructura logística propia de la zona rural contribuyen a hacer de éste un año de eficiencia envidiable a nivel internacional.
El dilatado problema gremial en los puertos se cierne sobre la logística general y complica la salida de buques graneleros hacia sus destinos de compra.
Las terminales de Timbúes, San Martín y San Lorenzo sufren una suerte de bloqueo en la entrada de mercadería y, por ende, las empresas exportadoras no pueden operar adecuadamente.
Además Brasil sigue con sus inconvenientes en los puertos atlánticos.
Ambos escollos hacen de soporte en los precios en este momento de mayor oferta.
Es por estos problemas que EE.UU. continúa como abastecedor de China, cuando lo usual hubiese sido que ya abandonara este papel hasta el próximo ciclo.
Pero hay algo más. Las condiciones climáticas en el país del norte no son las ideales, ni mucho menos.
Los suelos han sufrido demasiadas precipitaciones para estar hoy en condiciones. Por ello, las expectativas de una buena siembra se están diluyendo. Habrá que ver cómo sigue el tiempo allí.
El miércoles que viene, el USDA publicará la intención de siembra en EE.UU. y ello afectará los valores.
Los mercados han estado esperando hasta ahora una estimación -por parte de este organismo- de incremento en la superficie. De hecho los fondos han actuado en consonancia con ello, por ello las posiciones fueron mayormente vendidas con el objeto de obtener ganancias al momento de confirmarse tales estimaciones.
Pero ¡guarda! Si la cosa no muestra un visible incremento, la taba puede darse vuelta. Y así, los fondos tenderán a volcarse a las compras.
Sea lo que fuere, la realidad es que estamos en el peor momento cuando la estacionalidad juega en contra de los valores.
Sin embargo, dadas las consideraciones hechas, no pareciera que haya demasiado margen para nuevas caídas. Por el contrario, existe una posibilidad de una suave mejora.
Aventurar una predicción, en este contexto, resulta más próxima a una adivinanza que a un análisis racional.