La explicación de este fenómeno propio de la cadena de valor agrícola se basa en la lógica de los costos de transacción y de las alianzas. La transmisión vertical de manejo de riesgo incentiva todo tipo de convenios entre el productor y el subsiguiente eslabón inmediato. Sin embargo, este fenómeno no se visualiza en el complejo agrícola, concretamente en el área rural.
La forma como los eslabones de las cadenas se interrelacionan está determinada por el contexto institucional y por el grado de diferenciación del producto involucrado. Este contexto, que abarca tanto el sector privado como el oficial, es lo que da previsibilidad a los negocios.
El contexto institucional está conformado por normas formales e informales que a su vez se desprenden de determinados valores y cultura, es decir, en las reglas de juego que definen las decisiones empresariales. Acá es donde se destacan el respeto por los contratos, el derecho de propiedad, el cumplimiento de los compromisos, así como el establecimiento de políticas de Estado.
Respecto al contexto oficial, vale destacar que detrás del aumento del tipo de cambio real de largo plazo subyace un deterioro relativo de la productividad de la economía argentina vinculada con las políticas proteccionistas que, hoy por hoy, son moneda corriente. Pero el tipo de cambio no beneficia al eslabón agropecuario, dado el alto nivel de retenciones con que es gravado, por lo que es uno de los pocos sectores exceptuados de la protección.
En la actualidad, el endeble contexto institucional que determina las transacciones responde a intereses particulares que influyen en la administración pública, al afán del Ejecutivo por aumentar su poder en la sociedad y a la política de "pisar" los precios de los alimentos. La Oncca es un ejemplo de ello. Si no se respetan las normas preexistentes y, por el contrario, se inventan reglas mientras el juego avanza, se acentúa la tendencia a producir commodities sin industrializar.
Así las cosas, la demanda de escala lleva a la concentración de empresas (integración), pues desalienta el desarrollo de formas organizativas de pequeño y mediano nivel.
Nuevas organizaciones
Lo particular del eslabón agrícola es que, pese al contexto institucional determinado por el sector oficial -altamente negativo-, avanza en la creación de nuevas formas de organización sin necesidad de caer en la integración. Ello sucede por la acción de las fuerzas derivadas de un contexto institucional privado, basado en valores y cultura favorables a los negocios, que empuja a la innovación organizacional y que contrarresta en buena parte las acción derivadas del contexto institucional oficial.
Los nuevos actores, en esta creciente red (organización posfordista) de productores propietarios y arrendatarios (básicamente accidentales), alcanzan sustanciales logros en la incorporación de innovaciones organizacionales como la alta coordinación dentro de las cadenas, además de ventajas propias de tamaño, tecnología, acceso al capital y mercados de consumo y también en las innovaciones tecnológicas como la fertilización, la siembra directa y la adopción de semillas transgénicas.
Este incremento de escala se está logrando, en gran parte, sin transferir activos, es decir, por medio del arriendo o alquiler de la tierra, por parte de agricultores mejor organizados y con maquinaria apropiada en cantidad y calidad para el trabajo en gran escala. Los diferentes arreglos facilitan la escala de producción, la baja de costos y, por ende, el aumento de productividad. Los acuerdos son fundamentales en los negocios de commodities y destacan la actividad local del resto del mundo. De hecho, nuestro país es ejemplo mundial al respecto.
Por Manuel Alvarado Ledesma
Para LA NACION
El autor es economista