Algunos de ellos son propios de mercados que están sujetos a determinados intereses. Por lo tanto, sus efectos no deberían durar muchos días.
Pero lo que sí va a durar es la presión que ejerce la megacosecha recién iniciada en América del Sur.
Una noticia que cayó como balde de agua fue la que provino de China. Cuando este país canceló la compra de casi 200.000 toneladas, los valores quedaron golpeados por varias jornadas.
La cosa no es para alarmarse, porque en principio, tal cancelación no implica una tendencia sino más bien una cuestión puntual.
Por el lado de la oferta, el USDA también hizo lo suyo al dar a conocer las últimas las proyecciones para América del Sur.
Respecto a Brasil, este organismo vuelve a ajustar sus estimaciones en suba y así, ahora, habla de una producción de 67 millones de toneladas.
Afortunadamente para la región sur, el USDA ha modificado en baja sus cálculos sobre stocks en el hemisferio norte. Ello sería consecuencia de una menor producción 2009/10 procedente de EE.UU. como resultado de múltiples lluvias que habrían retrasado la cosecha y de un aumento en las exportaciones de este país y de la molienda. Por ello, recortó la estimación de los stocks finales a resultas de un incremento en la demanda doméstica para industrialización y la exportación.
Lo que se nota, hoy por hoy, es una falta de novedades concretas y un aumento en los rumores, buena parte de ellos, intencionados, seguramente.
Como los precios se fijan no sólo en respuesta a los hechos del presente sino también a las expectativas, es remarcable la cuestión climática en EE.UU. ya que este país aporta más del 35% de la producción mundial. De hecho, el volumen para es de 91 millones de toneladas, cuando el mundo produce 255 millones de toneladas.
Para la nueva campaña, 2010/11, la cosa se está complicando en el país del norte. Esta puede ser una novedad alentadora para los precios de la soja dado que se aprecian algunas dudas sobre la próxima siembra de soja.
En el área sojera de EE.UU. las precipitaciones y la nieve no dejan de amenazar la campaña de siembra que arrancaría en pocos meses más.
Mientras tanto el Gobierno argentino se prepara para recibir una avalancha de dólares. En tanto, el productor habrá de recibir cerca de un 40% menos de lo que levanta. Para suerte de todos, el volumen a cosechar será muy elevado. Y por ello, la reducción se notará menos.
La cuenta es sencilla. Como los derechos de exportación se aplican sobre el valor FOB, índice oficial, la alícuota es más elevada de la que se informa oficialmente. La realidad es que, en la actualidad, una alícuota de 35% sobre el FOB oficial equivale, a una retención superior al 40%. Flor de retención… ¿no?
En tanto no se eleve el FOB mencionado, la alícuota será más alta que la que figura en la correspondiente Resolución.