En el siguiente gráfico se muestra la evolución que ha tenido el apartamiento de la temperatura superficial del mar en el Pacífico Ecuatorial central desde principios de 2009. Se grafica también el pronóstico para la entrada al otoño, el cual por conveniencia lo tomaremos como el trimestre marzo mayo.
Se destaca el pico del mes de diciembre y la posterior caída hasta el valor actual de 1.2°C por encima del valor normal. Como se ve en la comparación, El Niño 02/03, fue más débil y con su máximo adelantado. El actual es mas intenso, sosteniéndose en el pronóstico del mes de marzo cercano a 1°C, mientras que en aquella ocasión prácticamente ya se había neutralizado.
Durante el mes de febrero los indicadores que monitorean el comportamiento acoplado de la atmósfera y el océano en el Pacífico Ecuatorial, continuaron evidenciando la presencia del fenómeno de El Niño. Si bien el mismo se ha debilitado respecto del trimestre noviembre enero, aún se observa una anomalía térmica superficial superior al grado centígrado. Esta anomalía es aún los suficientemente fuerte para influenciar la circulación atmosférica de la región, aunque posiblemente se vaya debilitando como predictor del patrón pluvial del sudeste de Sudamérica durante el resto de marzo.
A pesar de la divergencia que presentan los modelos de pronóstico respecto del comportamiento de este indicador durante el otoño, todo parece indicar que en el próximo trimestre la evolución hacia el estado neutral es el escenario más probable. También es importante considerar que estadísticamente, el corrimiento positivo de las precipitaciones sobre el sudeste de Sudamérica es evidente en el trimestre de verano y muy dispar en el otoño. Considerando este argumento y el progresivo debilitamiento previsto, estaríamos transitando, durante lo que queda de marzo, el último período en que podría considerase de interés este indicador como predictor de lluvias abundantes.
A lo largo del trimestre de verano, fue la segunda quincena de enero la más exigente en cuanto a temperaturas y también donde se observaron los períodos secos más extendidos. Dentro de esta quincena, sí fue la franja mediterránea que desde el NOA desciende hasta el sudoeste de la provincia de BA, la que sufrió mayor estrés por falta de agua. Hacia el este noreste de la región pampeana las reservas de agua del perfil solo se han vuelto un problema al generar excesos, pero nunca los cultivos sufrieron deficiencias que puedan influir en su evolución.
- Por CCA - exclusivo para Agrositio.com
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