Desde que comenzó el año, los fondos comenzaron a vender en forma agresiva con lo que efectivizaron considerables ganancias. Y así fueron dejando atrás su posición “comprada”.
Desde allí, hubo momentos de compras que fueron quedando en el freezer por la amenaza de la mega-cosecha de América del Sur.
Sin embargo, los fondos seguirán participando en forma activa en la formación de los precios ya que se vislumbra un mediano y largo plazo interesante de la mano de una demanda sostenida por el consumo de granos con destino a la alimentación y a los biocombustibles.
Ahora, éstos podrían empezar un recorrido inverso de compras. Sin embargo, la presión de la oferta sudamericana en ciernes mantiene a los fondos en tiempo de espera.
Como sabemos, América del Sur contribuye con la mitad de la producción mundial. No es un jugador más. Es uno de primera.
Diversas estimaciones hablan de una producción, por parte de la región, mayor a la calculada por el USDA. Y es probable que ello sea así siempre y cuando las lluvias no entorpezcan el inicio de la acción de cosecha.
De hecho, Informa Economics (Agra) está previendo una cosecha de 55 millones de toneladas para la Argentina y de 66,5 millones de toneladas para Brasil.
La realidad es que, respecto a Sudamérica, se aguarda una semana de escasas precipitaciones. Por ello, es válido estimar una cosecha ágil en Brasil y la posibilidad de que los pisos mejoren en la Argentina.
En tal contexto y dado que el mundo contaría con una superficie sembrada de más de 100 millones de hectáreas con una producción esperada próxima a 255 millones de toneladas, los días por venir deberían ser de precios flojos. Este volumen más o menos un 20% superior al del ciclo anterior.
Así las cosas, el stock mundial debería crecer considerablemente. Se calcula que pasará de 42 a casi 60 millones de toneladas, aproximadamente. Y así, pasará de 18,7% (2008/09) a 25,4% (2009/10).
Dado el cuadro de esta forma, el fenómeno de la estacionalidad se acentúa en este período. En buen romance, los precios deberían sufrir un recorte adicional. Sobre todo en el disponible.
Pero una vez pasado el tiempo de la cosecha de Sudamérica, las cosas deberían mejorar.
La inflación internacional y la industria creciente de los biocombustibles, junto a las tradicionales fuerzas del consumo, habrán de traccionar la demanda, quizás, por encima de las predicciones.
En este juego de oferta y demanda, los fondos entrarán con ímpetu renovado. Y lo harán más que nada por razones financieras, sobre todo si -como decimos- se hallan en posición vendida.
No será para tirar manteca al techo, pero sí, mejor.