Como no hay libertad de comercio, al menos en lo que hace a cereales, la soja crece. La cosa sería distinta si el mercado estuviese funcionando. Porque la superficie destinada a otros granos crecería mucho como resultado de un racional planteo de rotación agrícola, que hoy está en vías de desaparición. Este no es un problema menor.
Si bien el aumento en la producción de soja es consecuencia de impresionantes avances tecnológicos y organizacionales, la realidad es que proviene, fundamentalmente, del incremento de la superficie sembrada a expensas de millones de hectáreas que, año a año, dejan de ser implantadas con maíz y trigo. Ello empezó a partir de las intervenciones del Estado en los mercados cerealeros.
Por superar un presente difícil, nos acercamos a un futuro incierto a resultas de las trabas al comercio de los cereales. La estrategia oficial apunta a mantener lo más bajo posible los precios de los cereales (pues en gran parte se consumen internamente) a costa del mediano plazo y largo plazo. Ella es la que abre las puertas a graves problemas en la estructura de los suelos agrícolas y de disminución dramática en materia orgánica así como, también, a graves desequilibrios ambientales.
No hace mucho la producción de trigo giraba en torno a 14 millones de toneladas, en una superficie implantada de alrededor de 6 millones de hectáreas. Hoy, la cosecha es de poco más de 7 millones de toneladas, y la superficie sembrada ha sido menor a 3 millones de hectáreas. Nuestro gran comprador, Brasil, es cliente de otros proveedores y nosotros no somos más confiables para éste.
El maíz ha comenzado a recorrer un camino semejante. El área sembrada ha caído un 25% en los últimos dos años. Y si bien la producción de esta campaña alcanzará un aceptable nivel, la verdad es que lo hará por el clima que ha permitido lluvias excepcionales en el momento de la floración.
Lo lamentable es que el tema no termina acá. Los pequeños y medianos productores son quienes más presionados están para dejar la práctica de la rotación agrícola y, así, caer en la trampa del monocultivo. Obviamente, las razones de ello son puramente económicas.
Estos son los resultados de la política económica.
Por Manuel Alvarado Ledesma
Economista