Lo hace después de la derrota frente al campo, cuando estatiza las AFJP y tras el fracaso electoral, con la sanción de la ley de medios.
En este caso, no puede utilizar las reservas sin el control del Congreso y luego enfrenta la negativa de Martín Redrado a aceptar su destitución.
Ahora, el kirchnerismo pretende en los hechos terminar con la autonomía del Banco Central -institucionalmente es más relevante que el uso de las reservas- reformando su carta orgánica; plantea utilizar las reservas disponibles que es un tercio del monto que se pretende usar para pagar deuda y se designa como presidente del Banco Central a alguien como Marcó del Pont, que comparte la idea de que no debe ser autónomo y que además esta muy próxima a Kirchner.
Todo esto requiere ahora aprobación legislativa, como fue la estatización de las AFJP y la ley de medios.
Para ello, han comenzado las negociaciones con los gobernadores, para que a cambio de recibir asistencia económica -20 de los 24 distritos terminaron con déficit en 2009- hagan que sus legisladores en ambas cámaras aprueben las nuevas iniciativas del Ejecutivo.
Se repite así la metodología anterior, no sólo en redoblar la apuesta con una medida relevante que permite al oficialismo retomar la iniciativa que ha perdido, sino también en cuanto a la metodología política para lograrlo.
Pero así como la estatización de las AFJP no sirvió para resolver el problema del campo ni ganar la elección legislativa, ni la nueva ley de medios resultó finalmente útil para doblegar los medios de comunicación que después de su sanción se tornaron mas críticos, es posible que aún logrando el kirchnerismo estos objetivos, no modifique la realidad política: un gobierno que ha perdido el consenso, que ya no controla el Congreso como antes y que enfrenta una Justicia más independiente.
Además, lo sucedido entorno al Banco Central confirma una vez más que las crisis suelen escalar por error de cálculo.
Es posible que el impacto que genere la pérdida de autonomía del Banco Central mediante la reforma de su carta orgánica, la designación de una conducción de la entidad alineada políticamente con el oficialismo y el uso de reservas para financiar diversos gastos - ya no solo el pago de deuda- no sólo generen complicaciones políticas, sino ahora también económicas.
La situación de Cobos. Políticamente, el oficialismo computa como una victoria haber logrado alinear al vicepresidente Julio Cobos, con su opinión a favor de la remoción de Redrado, coincidiendo en ello con el kirchnerismo.
¿Será este el fin de la ofensiva sobre Cobos iniciada en enero desde el Gobierno, con los reiterados pedidos de renuncia?
Es un tema abierto, pero la personalidad de Kirchner, que siempre redobla la apuesta, indica que anular al vicepresidente seguirá siendo un objetivo político prioritario, por lo menos mientras su imagen en los sondeos siga siendo favorable como era hasta su voto a favor de la remoción de Redrado.
El autor es Director del Centro de Estudios Unión para la Nueva Mayoría