Sea para la soja, el maíz o el trigo, la realidad es que los valores siguen bajo la pesada presión de diversas causas desfavorables, que han llevado a éstos a los niveles más reducidos de los últimos 100 días.
Y no sólo ellos están así. También lo están otros commodities como el oro y el petróleo.
Además de la tan comentada presión que ejerce la cotización en alza del dólar, en su relación al euro, hay otras causas para la caída de los valores.
Una de las razones de estas fuerzas negativas está ligada al propósito del gobierno norteamericano de poner límites a las inversiones procedentes del sector bancario y de los fondos en los mercados de commodities, donde, como sabemos, los granos y subproductos tienen un importante papel.
La idea sería limitar la operatoria en los mercados de distintos participantes.
La Casa Blanca apunta, fundamentalmente, a la banca de inversión, que habiendo aportado primero ganancias siderales a las entidades con negocios de alto riesgo, luego pasaron a constituirse en uno de los principales causantes de la tremenda crisis financiera.
Las restricciones obligarían a las entidades financieras a separar más claramente el sector de inversiones del resto de actividades financieras.
Las medidas restrictivas sobre la regulación de los mercados financieros podrían ser implementadas de un momento a otro.
El tema de los fondos merece una reflexión aparte.
Los fondos se hallan en una posición claramente “comprada”. O, al menos, así lo estaban hasta hace unos días.
En el mercado del maíz especialmente, los fondos están sobre comprados. Ellos siguen en una posición de riesgo que los induciría a buscar un mayor grado de equilibrio mediante ventas acentuadas, ya que se aproxima la fecha siembra y hay un manifiesto propósito de cubrir una superficie mayor aún a la de la campaña pasada.
Otra razón proviene de China. Con el fin de atacar cualquier posibilidad de aumento en la tasa de inflación, el gobierno seguiría con la idea de restringir el crédito interno para desacelerar la actividad económica.
De esta forma, es posible que el gigante asiático sufra un incremento en la tasa de interés activa lo que reduciría las inversiones y el movimiento económico y, por ende, la capacidad de importar commodities agrícolas.
Estas variables adversas se conjugan en un contexto mundial donde se aproxima la mega cosecha sudamericana. Nos referimos, sobre todo, a la de la soja.
Así las cosas, lo que queda para observar es la demanda mundial.
Ella sigue mostrándose firme, es cierto. Pero no está subiendo al nivel que ya, claramente, muestra la oferta mundial.
Al menos así se ven, por ahora, las tendencias.